columpio rosa
Poeta asiduo al portal
Querida alma,
tú que siempre
has sido tan cuerda,
tan sabia,
tú que conoces
las respuestas
antes de que yo pregunte.
Te cedo los versos
del siguiente breve poema,
para que en él escribas,
todo lo que hoy me resuena...
Bendita princesa,
pequeña y frágil,
orgullosa a morir,
te he visto llorar,
a todas horas.
Lloras por rota,
pero también por
aquello que has roto.
Sólo te duele la cabeza,
pero te parece que es la vida,
porque así de intensa eres
y porque no sabes de grises.
Te veo vestida de negro,
oscuro y tormentoso,
lloras porque sientes dolor
y te obstinas:
"Me duele la vida,
la vida me duele,
me duele, me duele"
Pequeño ser comprende,
la vida va a dolerte,
de una forma u otra.
En vano no pienso
prometerte que en
verano siempre hay sol.
Pero columpio,
escúchame...
No lo niegues,
tú no desconocías,
la naturaleza de este amor.
Te lo advertí tantas veces,
se lo advertí a él también,
pero insistieron tanto
que al ser divino del destino,
lo hostigaron,
mas su compasión
se ha acabado.
Querida mía,
no puedes forzar el amor...
Pero se quedan los recuerdos
y guarda contigo lo mejor.
Recuerda que a veces
sentimos que el tiempo
camina a pasitos lentos,
pero valiente Princesa,
en esta vida
a cada instante,
estamos creciendo.
tú que siempre
has sido tan cuerda,
tan sabia,
tú que conoces
las respuestas
antes de que yo pregunte.
Te cedo los versos
del siguiente breve poema,
para que en él escribas,
todo lo que hoy me resuena...
Bendita princesa,
pequeña y frágil,
orgullosa a morir,
te he visto llorar,
a todas horas.
Lloras por rota,
pero también por
aquello que has roto.
Sólo te duele la cabeza,
pero te parece que es la vida,
porque así de intensa eres
y porque no sabes de grises.
Te veo vestida de negro,
oscuro y tormentoso,
lloras porque sientes dolor
y te obstinas:
"Me duele la vida,
la vida me duele,
me duele, me duele"
Pequeño ser comprende,
la vida va a dolerte,
de una forma u otra.
En vano no pienso
prometerte que en
verano siempre hay sol.
Pero columpio,
escúchame...
No lo niegues,
tú no desconocías,
la naturaleza de este amor.
Te lo advertí tantas veces,
se lo advertí a él también,
pero insistieron tanto
que al ser divino del destino,
lo hostigaron,
mas su compasión
se ha acabado.
Querida mía,
no puedes forzar el amor...
Pero se quedan los recuerdos
y guarda contigo lo mejor.
Recuerda que a veces
sentimos que el tiempo
camina a pasitos lentos,
pero valiente Princesa,
en esta vida
a cada instante,
estamos creciendo.