Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
Una hoja caía lentamente,
antes de posarse en la tierra un fiero viento la arrastro,
llevándose consigo todo cuanto estaba a su alcance.
Una gota cayo, luego otra y otra,
así, una tenue llovizna comenzó humedeciendo el aire desolado,
formado frente a mí un pequeño charco.
En ese momento ví tu rostro reflejado,
pálidamente, en el charco,
luego vino aquella desventurada hoja,
cargando tus ausentes palabras.
Volví a mirar aquel compuesto natural y seguías ahí,
entonces voltee a mirar,
detrás mío el corazón te sorprendió,
aunque los ojos dijeron… “solo es ilusión”.
En el seno de mi tristeza te escondías,
en el enigma de la lluvia me llamabas,
la tristeza se hizo tragedia,
y la lluvia una feroz tormenta.
Ya confundido oí al viento hablar,
y entonces la duda fue resuelta,
una verdad se había presentado:
“Yo de ti me había enamorado,
mas, qué tarde lo he notado”.
Hoy, ya se marcho aquella hoja, aquella gota, aquel charco,
se marcho aquel viento, aquella lluvia, aquella tarde,
y de aquel amor que allí se formo,
hoy solo cosecho sufrimiento, nostalgia y dolor.
Reniel Floyer - Paraguay
antes de posarse en la tierra un fiero viento la arrastro,
llevándose consigo todo cuanto estaba a su alcance.
Una gota cayo, luego otra y otra,
así, una tenue llovizna comenzó humedeciendo el aire desolado,
formado frente a mí un pequeño charco.
En ese momento ví tu rostro reflejado,
pálidamente, en el charco,
luego vino aquella desventurada hoja,
cargando tus ausentes palabras.
Volví a mirar aquel compuesto natural y seguías ahí,
entonces voltee a mirar,
detrás mío el corazón te sorprendió,
aunque los ojos dijeron… “solo es ilusión”.
En el seno de mi tristeza te escondías,
en el enigma de la lluvia me llamabas,
la tristeza se hizo tragedia,
y la lluvia una feroz tormenta.
Ya confundido oí al viento hablar,
y entonces la duda fue resuelta,
una verdad se había presentado:
“Yo de ti me había enamorado,
mas, qué tarde lo he notado”.
Hoy, ya se marcho aquella hoja, aquella gota, aquel charco,
se marcho aquel viento, aquella lluvia, aquella tarde,
y de aquel amor que allí se formo,
hoy solo cosecho sufrimiento, nostalgia y dolor.
Reniel Floyer - Paraguay