Aquellos Reyes de Oriente

silvano

Poeta recién llegado
Aquellos Reyes de Oriente

¿Por qué viajaron los magos?
¿Qué hay de sus procedencias?
¿Qué tenían en sus conciencias
antes del viaje iniciar?
¿Qué les hizo adorar
ante el niño la presencia?
¿Cómo es que la indiferencia
reinaba en ese lugar?

Un viaje que duro meses
iniciado desde Persia,
debía ser calculado
con mucha anticipación,
ministros de esta función
y ciertos nobles letrados
vivieron apasionados
la vasta preparación.

Las castas sacerdotales
desde los tiempos de Ciro
leían en cuero y papiro
los escritos de Daniel
(varón integro era aquel
desde antes de Darío
que vio secarse un gran río
e interpretó un sueño a un rey).

Así pues los sacerdotes
la profecía indagaron
y por seis siglos guardaron
grandes promesas con ansias
mientras que la ignorancia
se extendía sobre aquellos
que habían recibido un sello
de fe y bienaventuranza.

Llego el tiempo y en oriente
hubo una fe robusta
mas en Israel vetusta
y lánguida la esperanza.
Si estaba en Dios la confianza
de estos hombres manifiesta
entiendo entonces la fiesta
que preparaba alabanzas.

Antiguos observadores
del cielo y de las estrellas
divisaron una huella
extraña en el firmamento.
Este objetivo elemento
como alerta consabida
fue el jubiloso portento
de la criatura nacida.

Los reyes pronto anunciaron
la profecía cumplida
y con la estrella encendida
y votos entre sus labios
se constituyo un erario
representando a aquel pueblo
que enviaba desde sus suelos
a sus nobles dignatarios.

El sequito para el viaje
fue extraordinario e inmenso
generando un gran suspenso
en su largo itinerario.
La multitud fue un muestrario
unánime y colorido
del pueblo gentil unido
en bendito corolario.

Partió pues la multitud
de aquel imperio alejado
su fe no se había extraviado
tras desiertos y distancias,
tampoco las discrepancias
presumibles entre hombres
los disuadieron de un nombre
que da vida en abundancia.

Al término de unos meses
con la estrella por guía,
buscando sabiduría
al entrar en Israel
buscaron Jerusalén
la capital distinguida,
donde Herodes ejercía
su potestad siempre cruel.

Los protocolos se abrieron
y la chusma se agolpó,
y el miedo enmudeció
a serviles y a villanos,
murmuraron hombres vanos
y se encontraron los reyes,
se prepararon los bueyes,
y transpiraron las manos.

-¿Dónde está el rey que ha nacido?
al rey Judío buscamos,
ya desean nuestras manos
extenderse y adorarle...
Herodes al escucharle
se turbó con todo el pueblo
y en un enorme revuelo
convoco a los principales. *

Reunidos los sacerdotes
y en presunción de un rey nuevo
Herodes preguntó luego
¿Dónde ha de nacer el Cristo?
los escribas respondieron:
en Bethlehem de Judá,
porque así escrito está
en manuscritos hebreos.

Entonces el Rey Herodes
llamo en secreto a los magos
y entre preguntas y halagos
todo detalle inquirió,
del tiempo y del viaje en pos
de la estrella que los trajo,
de sus ciencias y trabajos
para aquella fe en Dios.

Y de inmediato ordenó
y así se oficializó
que fuese esta comisión
hasta Belén de Judea
hasta encontrar en la aldea
y hallar al niño varón:
pues también mi adoración
le daré cuando lo vea...

Jerusalén conmovida
vio seguir la caravana
esa mañana temprana
por la ruta hacia Belén.
Otra vez en el vaivén
del viaje y del camino
marchaban los peregrinos
buscando ese nuevo rey.

Siguieron la fiel estrella
y entrando en la aldea
se corrió la buena nueva
de una visita inusual,
por cierto nada casual
y extraña sobremanera
temblaba Belén entera,
ya nada sería igual.

(En este punto nos habla
la Escritura de una casa
que en su etimología traza
no los rasgos de un pesebre,
y a menos que no se observen
los hechos acontecidos
seguro a los distraídos
el descuido los aplaza)

Al dar con la humilde casa
descansó la comitiva
y en ferviente iniciativa
se apersonan Soberanos
con presentes en sus manos
y al ver al niño se inclinan
oh Señor, te adoramos,
he aquí oro, incienso y mirra.

Pasando la noche allí
un buen ángel los visita
y en sueños les explicita
que no regresen a Herodes
(que ha de cometer horrores
que la historia acredita)
por lo que toman los bordes
de aquella tierra inaudita.

Emprendieron el regreso
hacia sus tierras de Oriente,
que singular contingente,
que por su fe Dios bendijo,
creyeron sin ver al Hijo,
demostrando a toda gente
que la fe en Dios no es carente
si se sigue el rumbo fijo.


Diego C. Silvano



Ref. (*) Ev. S.Mateo cap 2.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba