tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Brilla el sol y refleja su luz en el alféizar. Como es de esperar esta luz aturde mi calma desenfrenando una odisea agresiva y silenciosa dentro de mí. En ese preciso instante en que se detenga el tiempo, estaré dentro de mi mente. La asfixia reordenará mi capacidad de monitorear cada tramo de esta inmunda realidad.
Sin embargo vuelvo a caer entre las caras de las gentes como en ciertas oportunidades.
Es muy escueto el subterfugio que disparan mis sentidos, ya no entiendo de sonidos inexactos y la miel de los pasajes circundantes derretirá todo a su paso.
Sin saber de direcciones inhóspitas egreso desde una furia intactil y me entrego al ungüento extremo de las sombras, que ensordecerán al fin cada reafirmante modo de existencia en estas horas tétricas.
Una magra enzima de mis cóleras vuela hasta aquí e intenta ensortijar mis ciegas multiamorfidades.
A esta hora ya habré colocado el fin a estas esporas derruidas.
Eludir lo psicopragmático de cada secuencia, obstinará la psiquis de cada segundo vivido.
Entonces sabré que fue inútil haber estado aquí.
Sin embargo vuelvo a caer entre las caras de las gentes como en ciertas oportunidades.
Es muy escueto el subterfugio que disparan mis sentidos, ya no entiendo de sonidos inexactos y la miel de los pasajes circundantes derretirá todo a su paso.
Sin saber de direcciones inhóspitas egreso desde una furia intactil y me entrego al ungüento extremo de las sombras, que ensordecerán al fin cada reafirmante modo de existencia en estas horas tétricas.
Una magra enzima de mis cóleras vuela hasta aquí e intenta ensortijar mis ciegas multiamorfidades.
A esta hora ya habré colocado el fin a estas esporas derruidas.
Eludir lo psicopragmático de cada secuencia, obstinará la psiquis de cada segundo vivido.
Entonces sabré que fue inútil haber estado aquí.