Loveless-land_378
Alexander Garrido
Tan sólo quisiera desaparecer en silencio sin dejar huellas.
Sin dejar más lágrimas caer.
Me he vuelto a ilusionar de alguien que
Ya a roto mi corazón antes.
Oh, Árbol del Génesis:
¿Mal he hecho en entregar bondad?
Oh, Árbol del Éxodo:
¿Por qué alejas al amor de mi caminar?
¿Es que acaso es el amor mi fruto prohibido?
¿O es que acaso por amor toda mi vida he de llorar?
Quiero alejarme del árbol del Génesis del cual he venido
Y largarme lejos junto al Éxodo en un sueño sin despertar.
Quisiera volar alto.
Tan alto que ya nadie pueda oír mi penar.
Donde mi soledad sea tal que nadie me pueda traicionar.
Y si me amo a mí mismo, ¿también me he de fallar?
¿Tal es mi desconfianza que ni en mí pueda confiar?
¿No es el Árbol del Génesis quien cuida la lógica?
Entonces,
¿Qué lógica podría tener,
Un mundo en el que el bueno es traicionado,
Mientras que el villano recibe todos los placeres
Que para mí siguen sellados?
Tal vez debería entonces de seguir esa lógica.
Tal vez debería.
La luz es cada día más violenta y sombría.
Y la oscuridad, oh, tan clara y serena.
Tal vez los succubos sí sepan amar.
Los ángeles son quien más fuerte han de golpear.
Tus labios han sido mi fruto prohibido.
Aquel fruto que jamás he de probar.
De hacerlo me volverías a fallar.
Este mundo es tan bello por fuera
Y tan podrido por dentro,
Cuan manzana que disfraza su maldad.
Yace maldito por Judas
Y consumido en el penar.
Mil almas en pena se pueden escuchar.
Mil almas lloran, son mil almas y una más.
Por mi ventana puedo observar
Demonios que ríen sin parar
De aquel hombre que llora y llora sin cesar;
De aquel hombre que no puede amar.
Si ama muere de amor;
Si no ama, muere por no amar.
Incapaz de vivir. Incapaz de soñar.
Cada vez que sueña vuelve a llorar.
Cada vez que despierta, quisiera no despertar.
El amor es un duro oponente.
Un muy fornido rival.
Por sí sólo, un indefenso animal.
Más por el amor que por alguien sientes
Se vuelve un muro imposible de superar.
La desilución. La pena. El dolor. El rencor.
Aquellos todo lo han de empeorar.
Oh, Árbol del Génesis;
En tu tarea de cuidar la lógica acabas de fallar.
Oh, Árbol del Éxodo;
Ya es la hora. Ya me puedes llevar.
Dejo mis penas a quien las quiera escuchar.
Ya me voy de este mundo
Donde por fuerza he de estar.
Soportando todo el dolor
Como si de acero fuese mi corazón.
No soy tan fuerte.
Jamás podría.
Tan sólo soy un guerrero de juguete.
Un gigante de papel
Con un enorme corazón de cristal.
Ya me puedo ir. Ya me puedo alejar.
Así tus besos,
Sin un sólo roce con mi alma,
Me han de despedir junto al Éxodo
Hacia el sueño del nunca jamás.
Donde nunca he de despertar.
En el que quizá deje de llorar.
En el que quizá vuelva a amar.
Sin dejar más lágrimas caer.
Me he vuelto a ilusionar de alguien que
Ya a roto mi corazón antes.
Oh, Árbol del Génesis:
¿Mal he hecho en entregar bondad?
Oh, Árbol del Éxodo:
¿Por qué alejas al amor de mi caminar?
¿Es que acaso es el amor mi fruto prohibido?
¿O es que acaso por amor toda mi vida he de llorar?
Quiero alejarme del árbol del Génesis del cual he venido
Y largarme lejos junto al Éxodo en un sueño sin despertar.
Quisiera volar alto.
Tan alto que ya nadie pueda oír mi penar.
Donde mi soledad sea tal que nadie me pueda traicionar.
Y si me amo a mí mismo, ¿también me he de fallar?
¿Tal es mi desconfianza que ni en mí pueda confiar?
¿No es el Árbol del Génesis quien cuida la lógica?
Entonces,
¿Qué lógica podría tener,
Un mundo en el que el bueno es traicionado,
Mientras que el villano recibe todos los placeres
Que para mí siguen sellados?
Tal vez debería entonces de seguir esa lógica.
Tal vez debería.
La luz es cada día más violenta y sombría.
Y la oscuridad, oh, tan clara y serena.
Tal vez los succubos sí sepan amar.
Los ángeles son quien más fuerte han de golpear.
Tus labios han sido mi fruto prohibido.
Aquel fruto que jamás he de probar.
De hacerlo me volverías a fallar.
Este mundo es tan bello por fuera
Y tan podrido por dentro,
Cuan manzana que disfraza su maldad.
Yace maldito por Judas
Y consumido en el penar.
Mil almas en pena se pueden escuchar.
Mil almas lloran, son mil almas y una más.
Por mi ventana puedo observar
Demonios que ríen sin parar
De aquel hombre que llora y llora sin cesar;
De aquel hombre que no puede amar.
Si ama muere de amor;
Si no ama, muere por no amar.
Incapaz de vivir. Incapaz de soñar.
Cada vez que sueña vuelve a llorar.
Cada vez que despierta, quisiera no despertar.
El amor es un duro oponente.
Un muy fornido rival.
Por sí sólo, un indefenso animal.
Más por el amor que por alguien sientes
Se vuelve un muro imposible de superar.
La desilución. La pena. El dolor. El rencor.
Aquellos todo lo han de empeorar.
Oh, Árbol del Génesis;
En tu tarea de cuidar la lógica acabas de fallar.
Oh, Árbol del Éxodo;
Ya es la hora. Ya me puedes llevar.
Dejo mis penas a quien las quiera escuchar.
Ya me voy de este mundo
Donde por fuerza he de estar.
Soportando todo el dolor
Como si de acero fuese mi corazón.
No soy tan fuerte.
Jamás podría.
Tan sólo soy un guerrero de juguete.
Un gigante de papel
Con un enorme corazón de cristal.
Ya me puedo ir. Ya me puedo alejar.
Así tus besos,
Sin un sólo roce con mi alma,
Me han de despedir junto al Éxodo
Hacia el sueño del nunca jamás.
Donde nunca he de despertar.
En el que quizá deje de llorar.
En el que quizá vuelva a amar.
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