hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Creí que me quemaba...
Es que mi cuerpo ardía
cautivo de tus manos que lo recorrían,
prendiendo como yesca la piel que lo cubría.
Tus ojos entreabiertos,
la mirada perdida,
quién sabe que misterios entonces conocías.
Ahora de tus labios escapaban murmullos,
palabras sin sentido,
sonidos de otros mundos
hablando en un idioma por pocos conocido...
¡Y yo que te tocaba como a una sinfonía!
Las notas se elevaban
sublimes jubilosas
de miles de instrumentos
que en ti florecían.
Entonces... el milagro:
El tiempo se detuvo.
Ingrávidos los segundos flotaban en el aire,
por él revoloteaban,
pero no caían...
La sangre por mis venas
furiosa galopaba
ardiente,incontrolable, corría desbocada.
Creí que me moría...
Más nada importaba
mientras que fueses mía.
Es que mi cuerpo ardía
cautivo de tus manos que lo recorrían,
prendiendo como yesca la piel que lo cubría.
Tus ojos entreabiertos,
la mirada perdida,
quién sabe que misterios entonces conocías.
Ahora de tus labios escapaban murmullos,
palabras sin sentido,
sonidos de otros mundos
hablando en un idioma por pocos conocido...
¡Y yo que te tocaba como a una sinfonía!
Las notas se elevaban
sublimes jubilosas
de miles de instrumentos
que en ti florecían.
Entonces... el milagro:
El tiempo se detuvo.
Ingrávidos los segundos flotaban en el aire,
por él revoloteaban,
pero no caían...
La sangre por mis venas
furiosa galopaba
ardiente,incontrolable, corría desbocada.
Creí que me moría...
Más nada importaba
mientras que fueses mía.
Última edición: