Teo Moran
Poeta fiel al portal
A veces, la voz que lleva el silencio
es un carámbano frío en el labio reseco,
y en el paladar el amor lleva consigo
sabor a café y en el pecho malogrado
a un corazón cansado y viejo.
Lleva una flor de plástico colgada
de las fábulas de su pelo negro,
una tonada interminable en la noche
y en el recuerdo, una calle sin gente
donde los perros muerden a su dueño
y los paraguas no se abren cuando deben,
es posible que la lluvia fría solo alcance
los pétalos sucios de las nuevas flores,
será que el barro abyecto y la basura
solo quiera ensuciar a los niños
que juegan alegres a la hora del recreo,
manche a los ancianos solitarios
que maldicen a la tarde sentados
y en su mente un breve recuerdo:
¡Sueños insatisfechos de juventud!
Me enjuago los ojos con el jabón,
las uñas con el filo de una hoja seca,
el rostro con la cortina nueva
que vaporosa cuelga de tu ventana,
pero me doy cuenta que el barro
sigue engastado en el roto corazón,
que no hay lluvia que limpie del todo
la verde herida que me habla de ti,
bien sé porque el amor me lleva consigo
esta mañana gris cuando el silencio
es un carámbano frío en el recuerdo,
mientras tras la ventana la vida trae
sabor a café y en mi pecho malherido
un débil latido, cansado y viejo.