Russell Ramos
Poeta recién llegado
La vida y su mueca trepidante
con olor a flores marchitas,
el escaso camino
de mi boca sobre tu cuerpo,
la horas no gastadas en arte
y de proceder cobarde,
el efímero instante
en que chocan las miradas
que no van a conocerse
la sombra abnegada
de un recuerdo desgarrador
que despunta el alma.
El secreto en los labios
de un amante ausente
yo,
con el poema perfecto
en las venas;
la mañana tan enamorada
de la luna
como el silencio del dolor.
Y en la boca de quien espera
aún los puntos suspensivos
de la ilusionada esperanza.
La melodía de valses
que no van a bailarse,
la puerta del pasado
se niega a cerrar
cuando el ataúd finalmente
lanza la invitación.
con olor a flores marchitas,
el escaso camino
de mi boca sobre tu cuerpo,
la horas no gastadas en arte
y de proceder cobarde,
el efímero instante
en que chocan las miradas
que no van a conocerse
la sombra abnegada
de un recuerdo desgarrador
que despunta el alma.
El secreto en los labios
de un amante ausente
yo,
con el poema perfecto
en las venas;
la mañana tan enamorada
de la luna
como el silencio del dolor.
Y en la boca de quien espera
aún los puntos suspensivos
de la ilusionada esperanza.
La melodía de valses
que no van a bailarse,
la puerta del pasado
se niega a cerrar
cuando el ataúd finalmente
lanza la invitación.