Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
ARS MAGNA
Entretejer chispas con vocablos,
transmutar en versos el olvido,
disipar toda nostalgia y distancia
(siempre necesarias a la hora del lamento).
Ver discurrir los días y la historia,
el derroche senil de un diccionario
en el que todos leen
el significado de la ausencia;
este grácil juego se apresta
para hacer preguntas sin respuestas,
devoción sin altares, ni reliquias.
El milagro nos depara
un parir de ostras
un dolor de tripas balbuceantes.
Puede que la anunciación del ángel
agazapado en tu oído
dicte la sentencia, la condena.
Puede ser que el oficio del poeta sólo consista
en dejar el alma
a la deriva de lo incierto.
Entretejer chispas con vocablos,
transmutar en versos el olvido,
disipar toda nostalgia y distancia
(siempre necesarias a la hora del lamento).
Ver discurrir los días y la historia,
el derroche senil de un diccionario
en el que todos leen
el significado de la ausencia;
este grácil juego se apresta
para hacer preguntas sin respuestas,
devoción sin altares, ni reliquias.
El milagro nos depara
un parir de ostras
un dolor de tripas balbuceantes.
Puede que la anunciación del ángel
agazapado en tu oído
dicte la sentencia, la condena.
Puede ser que el oficio del poeta sólo consista
en dejar el alma
a la deriva de lo incierto.
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