Évano
Libre, sin dioses.
Paso a paso voy escalando
la arista de la roca saliente.
Al aire precipicios y valles;
brisas meciendo diminutos árboles
y a hierbas hondeantes en vaivenes.
Son verdes lejanías que me vuelan.
Subo riscos que estrechan a mis manos
y tensan unas piernas temblorosas.
Arriba, las nubes corren tan veloces,
entre la inmensa cúpula azulada,
que van desgarrando cielo en blancos.
El mundo, cada vez más alejado,
a cada paso que asciendo a la cima
de la soledad que quiero alcanzar.
la arista de la roca saliente.
Al aire precipicios y valles;
brisas meciendo diminutos árboles
y a hierbas hondeantes en vaivenes.
Son verdes lejanías que me vuelan.
Subo riscos que estrechan a mis manos
y tensan unas piernas temblorosas.
Arriba, las nubes corren tan veloces,
entre la inmensa cúpula azulada,
que van desgarrando cielo en blancos.
El mundo, cada vez más alejado,
a cada paso que asciendo a la cima
de la soledad que quiero alcanzar.
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