guillermo rasta
Poeta fiel al portal
No sé a donde ir,
pues este sitio oscuro es,
se alumbra difícil
la salida distante,
que me hace perder,
los alientos que tenía antes.
No veo a nadie,
sólo esas extrañas criaturas rojas,
que nos aprisionan a todos,
nos torturan y nosotros nos pasamos de bobos,
nos escapamos,
nos escondemos en donde podamos,
para que no nos encuentren,
y no nos quiten un ojo.
Es que ya nada es fácil,
ya no bajará ese señor,
de ropa resplandeciente,
brillante y tan despampanante,
que los cegó a todos,
pero que yo y mis otros,
pudimos ver,
que yo y mis otros,
pudimos tocar,
pero que jamás pudimos conversar.
Quizás estamos aquí porque
no creemos en nada,
nos faltó vida,
quizás una que esté limpia,
o quizás solo, vivir,
y salir de un mundo así,
donde hay mucho desprecio,
sé que este es el infierno,
pero no tengo alas,
nadie me sacará,
y si alguien lo hace,
pues Dios me fallará.
pues este sitio oscuro es,
se alumbra difícil
la salida distante,
que me hace perder,
los alientos que tenía antes.
No veo a nadie,
sólo esas extrañas criaturas rojas,
que nos aprisionan a todos,
nos torturan y nosotros nos pasamos de bobos,
nos escapamos,
nos escondemos en donde podamos,
para que no nos encuentren,
y no nos quiten un ojo.
Es que ya nada es fácil,
ya no bajará ese señor,
de ropa resplandeciente,
brillante y tan despampanante,
que los cegó a todos,
pero que yo y mis otros,
pudimos ver,
que yo y mis otros,
pudimos tocar,
pero que jamás pudimos conversar.
Quizás estamos aquí porque
no creemos en nada,
nos faltó vida,
quizás una que esté limpia,
o quizás solo, vivir,
y salir de un mundo así,
donde hay mucho desprecio,
sé que este es el infierno,
pero no tengo alas,
nadie me sacará,
y si alguien lo hace,
pues Dios me fallará.