Tumba tu cabeza
Sobre la maleza
Y deja que su influjo
De pálida luz te bañe.
Cierra los ojos
A la consciencia;
Deja que el animal se alce;
Que la fiebre te cubra,
Hueso a hueso;
Que la transmutación interior,
Rápidamente,
Te consuma.
Con ojos amarillos,
En la oscuridad deslumbrantes,
Saludas a tu Selene,
A tu traicionera luna.
Y con un aullido,
Largo, profundo,
Rompes el lazo
De las convenciones,
Restricciones,
Que constriñen
Tu otra vida.
Hacia el bosque corres;
Una mancha de pelo gris
Que contra el viento se mide;
Alejándose con alegría
De su pesado envoltorio,
Alejándose de todo aquello
Que le complica sus días.
Sobre la maleza
Y deja que su influjo
De pálida luz te bañe.
Cierra los ojos
A la consciencia;
Deja que el animal se alce;
Que la fiebre te cubra,
Hueso a hueso;
Que la transmutación interior,
Rápidamente,
Te consuma.
Con ojos amarillos,
En la oscuridad deslumbrantes,
Saludas a tu Selene,
A tu traicionera luna.
Y con un aullido,
Largo, profundo,
Rompes el lazo
De las convenciones,
Restricciones,
Que constriñen
Tu otra vida.
Hacia el bosque corres;
Una mancha de pelo gris
Que contra el viento se mide;
Alejándose con alegría
De su pesado envoltorio,
Alejándose de todo aquello
Que le complica sus días.