Jose Dominguez
Poeta asiduo al portal
En éste divagar sombrío
puedo sentir tus manos
rozar mis sueños vacíos
que van quedando adheridos
a la nocturna oscuridad.
Vienen y se van ,
consumiendo el aliento
de un divagar herido;
latente de sombras
cargado de hastío.
¡Oh tus manos!
Ausentes tus manos
susurran de olvido
ausentes caricias
ungüentos de alivio.
Vienen y se van...,
más allá de donde puedo ir
a recoger tus pasos
las huellas de tus besos
y las caricias del ayer.
Extraño tus manos
en esta noche ofendida
en que de hinojos
imploran mis huesos
caricias furtivas
que se han quedado perdidas
en esta abstracta realidad.
JDz.
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