Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
A cientos de kilómetros
las palabras son mudas
e iluminan los surcos de mis lágrimas,
la estación ha cambiado y tu recuerdo
insufla suavemente la tristeza.
El mundo cae, sigue su camino
hacia la oscuridad desconocida
en que el móvil alumbra tu aparente
sonrisa y difumina tu figura.
El espacio se vuelve tierra infértil
sin el estío de tus ojos negros,
la brisa me congela
mientras arden memorias de un pretérito
que ya no volverá.
Oí que todo pasa
y que el tiempo compone las heridas,
sin embargo, mi rostro conmovido
delata que lejano es el momento
para albergar aquella
esperanza. Me duele
tu ausencia, vida mía.
Dvaldés