Ausente como la nada

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
La lluvia brilla en la mimosa.

Como siempre,

desde mi ventana contemplo la noche

y la cálida atmósfera de mi cuarto

me acoge como un vientre

tierno y sin roces.

Siento casi

las ráfagas liquidas del agua

que aparecen detrás de las ventanas,

son cuentas de cristal

que caen a prisa

saltando llenas de vida

a la calle

con su pequeña luz dentro.

Me entretengo mirando al jardín

que he creado en mi terraza.

Es otro mundo al alcance de mis ojos,

es un placer que contemplo

lleno de proyectos

que me complace la mirada

adentrándome en la esquinas como si volara.

Conozco todos sus ruidos,

todas sus ventanas abiertas,

sus ventanas cerradas,

los pasos de los domingos,

las pisadas de los lunes por la mañana,

la quietud de las noches,

las risas de algunas madrugadas.

En mi corazón se apagaron

muchas prisas derramadas,

sobre él se colmó

hasta volverse calladas

las risas de los chiquillos,

los lloros del alba,

los desvelos de la fiebre.

Todo se convirtió en unas balsa de plata,

serena como un lago,

ausente como la nada,

plagada de ilusiones nuevas

y anunciando otra estación,

mi cuerpo se adapta a ella

agarrado a la esperanza.
 
Me imaginado ese lugar y me he sentido en un lago. Debes armar unas novelas. Me las leería. Saludos afectuosos
 

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