rasec anevar
Poeta recién llegado
Hoy descubrí que ya no estas ni en mi cuerpo ni en mi alma, te perdiste en un dejo, en un sosiego.
Tanto que esperaba que te fueras y ahora que no estas, no es a ti a quien extraño, sino al sufrimiento de esos tiempos.
Que días eran esos, caminando de la mano con la pena regalada, hasta mi guitarra ronroneaba triste sus arpegios de dolor. Y ahora ya no canta, te extraña mucho más que yo.
También mis manos te recuerdan, la izquierda incluso más. Estuvo tan en ti, tan inmensamente sumergida en tu cuerpo, que en el intento de olvido, inexplicablemente se me ha dormido. Agujas invisibles la flagelan, la torturan, dejándola insensible.
A mi sistema nervioso lo haz dejado patas pa rriba.
Por que mi cerebro, mi pensamiento traicionero es el que recuerda aquellos días donde no existía el mañana, solo el hoy y las sobras que comíamos del ayer.
Hoy completo, sobrio mas que nada de tu cuerpo y de sus rincones, estoy contento, feliz de que mi alma ya no te ame y mi cuerpo no te extrañe, pero mis pensamientos; caprichosos ellos, no me ayudan en mi autoconvencimiento.
Tanto que esperaba que te fueras y ahora que no estas, no es a ti a quien extraño, sino al sufrimiento de esos tiempos.
Que días eran esos, caminando de la mano con la pena regalada, hasta mi guitarra ronroneaba triste sus arpegios de dolor. Y ahora ya no canta, te extraña mucho más que yo.
También mis manos te recuerdan, la izquierda incluso más. Estuvo tan en ti, tan inmensamente sumergida en tu cuerpo, que en el intento de olvido, inexplicablemente se me ha dormido. Agujas invisibles la flagelan, la torturan, dejándola insensible.
A mi sistema nervioso lo haz dejado patas pa rriba.
Por que mi cerebro, mi pensamiento traicionero es el que recuerda aquellos días donde no existía el mañana, solo el hoy y las sobras que comíamos del ayer.
Hoy completo, sobrio mas que nada de tu cuerpo y de sus rincones, estoy contento, feliz de que mi alma ya no te ame y mi cuerpo no te extrañe, pero mis pensamientos; caprichosos ellos, no me ayudan en mi autoconvencimiento.