FRANCISCO RUBEN SANDEZ
Poeta recién llegado
su amargura es una consecuencia
de su triste y solitaria vida
de la muerte acusa la presencia
no anhela el amor. La fe perdida.
Cuando de joven veÍa el horizonte
el se fijaba imaginarias metas
su fe indomable, cual brÚjula hacia el norte
fue su estandarte que alentara en la reyerta.
Mas no es lo mismo soÑar a estar despierto
a la hora de luchar mostrÓ flaqueza
y quedo para los vivos, muerto
y perdiÓ por no se donde la entereza.
Y asÍ, el tiempo endureciÓ su alma
y fue esporÁdica en su rostro una sonrisa
parecÍa mirar todo con calma
para llegar al final, sin llevar prisa.
Hoy, ya los aÑos en su espalda se desgranan
-al viejo buey se le atasco su yunta-
como atalaya impidiole que triunfara
y se sentÓ a admirar a los que triunfan.
Ya no alienta a su vida una esperanza
solo quedan recuerdos, y una historia
...un viejo cuerpo que al andar se cansa
por el efecto de una lucha sin victoria.
de su triste y solitaria vida
de la muerte acusa la presencia
no anhela el amor. La fe perdida.
Cuando de joven veÍa el horizonte
el se fijaba imaginarias metas
su fe indomable, cual brÚjula hacia el norte
fue su estandarte que alentara en la reyerta.
Mas no es lo mismo soÑar a estar despierto
a la hora de luchar mostrÓ flaqueza
y quedo para los vivos, muerto
y perdiÓ por no se donde la entereza.
Y asÍ, el tiempo endureciÓ su alma
y fue esporÁdica en su rostro una sonrisa
parecÍa mirar todo con calma
para llegar al final, sin llevar prisa.
Hoy, ya los aÑos en su espalda se desgranan
-al viejo buey se le atasco su yunta-
como atalaya impidiole que triunfara
y se sentÓ a admirar a los que triunfan.
Ya no alienta a su vida una esperanza
solo quedan recuerdos, y una historia
...un viejo cuerpo que al andar se cansa
por el efecto de una lucha sin victoria.