in nomine umbra
Poeta recién llegado
Estas aves negras de vuelo inelegante, agentes de una crónica en auge, terminan
por descender en bandadas a engullir la carroña dispersa en la comarca. La escena sugiere
manos ineptas y negligentes en la resolución del enigma.
En los tiempos bienaventurados, se hubo celebrado jubileos
con bailes y manjares traídos de los distritos más apartados. Entre los moradores
se organizaron las fiestas del solsticio, con el frenesí de la antigua fe,
para aletargar la saña de los Dimensionales. El condado no accionaba
querella frente a las depravaciones causadas por el ajenjo y la coca. En los accesos carnales,
a los mancebos se les forzaba a disentir de la culpa.
Tras los incesantes movimientos de las lunas, decayeron las festividades. Los descendientes
habían adoptado una religión deferente instituida
por una tribu exótica.
Desde entonces, los pajarracos asentaron su permanencia,
y su naturaleza, en dilacerar las entrañas de los fiambres, se ha hecho ostensible.
De los pocos ancianos sobrevivientes a la censura, han referido
la dispersión de una epidemia.
Los Dimensionales no son criaturas permisivas con la desatención.
por descender en bandadas a engullir la carroña dispersa en la comarca. La escena sugiere
manos ineptas y negligentes en la resolución del enigma.
En los tiempos bienaventurados, se hubo celebrado jubileos
con bailes y manjares traídos de los distritos más apartados. Entre los moradores
se organizaron las fiestas del solsticio, con el frenesí de la antigua fe,
para aletargar la saña de los Dimensionales. El condado no accionaba
querella frente a las depravaciones causadas por el ajenjo y la coca. En los accesos carnales,
a los mancebos se les forzaba a disentir de la culpa.
Tras los incesantes movimientos de las lunas, decayeron las festividades. Los descendientes
habían adoptado una religión deferente instituida
por una tribu exótica.
Desde entonces, los pajarracos asentaron su permanencia,
y su naturaleza, en dilacerar las entrañas de los fiambres, se ha hecho ostensible.
De los pocos ancianos sobrevivientes a la censura, han referido
la dispersión de una epidemia.
Los Dimensionales no son criaturas permisivas con la desatención.
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