Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Lo que me pasa es que tengo miedo.
Siempre tengo miedo de hacer mal las cosas,
de que no me las acepten,
y entonces trato de imitar a otros.
Pero ni eso sé hacer, porque se nota.
Es solo que meto la cabeza bajo la arena.
No quiero ver mi realidad,
no la acepto.
No quiero ya esforzarme,
tengo los brazos caídos,
me falla la concentración,
se me olvida lo que iba a hacer.
Se me desmoronó la vida haciendo lo que era urgente,
no lo que quería hacer.
Hasta que me pregunté:
- ¿qué quiero hacer?-
- Pues lo que vaya saliendo.
Seguía las instrucciones de la Vida.
Era su subordinada.
- Sí, lo que usted diga.
La Vida, como a un perro, me deja vivir.
¿Qué no me debo tener lástima?
No, no me la tengo.
Me tengo rabia.
¿Por qué soy tan cobarde?
¿Por qué no me le planto y la reto?
- ¿Qué usted quiere que vaya para allá?-
- Pues no, fíjese, yo quiero para el otro lado.
Tengo muchas excusas, soy experta.
Por eso oculto la cabeza
y escribo poemas.
Siempre tengo miedo de hacer mal las cosas,
de que no me las acepten,
y entonces trato de imitar a otros.
Pero ni eso sé hacer, porque se nota.
Es solo que meto la cabeza bajo la arena.
No quiero ver mi realidad,
no la acepto.
No quiero ya esforzarme,
tengo los brazos caídos,
me falla la concentración,
se me olvida lo que iba a hacer.
Se me desmoronó la vida haciendo lo que era urgente,
no lo que quería hacer.
Hasta que me pregunté:
- ¿qué quiero hacer?-
- Pues lo que vaya saliendo.
Seguía las instrucciones de la Vida.
Era su subordinada.
- Sí, lo que usted diga.
La Vida, como a un perro, me deja vivir.
¿Qué no me debo tener lástima?
No, no me la tengo.
Me tengo rabia.
¿Por qué soy tan cobarde?
¿Por qué no me le planto y la reto?
- ¿Qué usted quiere que vaya para allá?-
- Pues no, fíjese, yo quiero para el otro lado.
Tengo muchas excusas, soy experta.
Por eso oculto la cabeza
y escribo poemas.
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