¡Ay Hombre!

Maria Beatriz Vicentelo C

Poeta recién llegado

Un día te encontré en mi camino
y quedé.... quedé encantada contigo,
tu mirada, tu manera de ser, tu hombría?
mi falta de experiencia, mi falta de amor
mi poca vivencia?..... No lo sé, pero fuiste
el hombre, que cegó en ese momento
toda... toda, toda mi vida.


Y caminé.....y caminé, caminé sabiendo que era
un camino lleno de espinas, pero con el grato placer
de amar, el camino, que de llagas me hería;
y soñé y volé por un mundo que nunca....
nunca conocí, por mundos que nadie...
nadie jamás me hizo sentir y abrigué una
felicidad que como agua, se escurría en mis
manos, tal como los sueños tontos, que al despertar
uno dice.. ¡¿Qué ... qué es lo que he soñado?!


Y, sabía de antemano, que ¡Nunca serías mío!
Sin embargo te besé y te devoré con toda
la pasión de una loca enamorada y en
añoranzas me perdí, por el camino de una
mujer que iba a ser olvidada.


¡AY HOMBRE, HOMBRE... HOMBRE!
a sabiendas que iba a llegar, en cualquier
momento el olvido del mañana...
¡Cómo, cómo... cómo te amé!
Si hubiera un sentimiento más grande
que el amor a Dios, pues ¡A Dios mismo!
Con el amor que te tuve, lo retaría.
¡Ay hombre... hombre! Cubriste mis
recuerdos como mi presente; y hoy.. hoy
no tengo pasado...¡¿Qué amor se
tiene en mente y se dice que es olvidado?!


Para quitarte de mi vida, es como
arrancarme lo esencial del alma mía,
para borrarte de mi mente, es utópicamente
hacer realidad una fantasía.... Hoy, hoy
te tengo que ver, como fantasma
que se erigió en un ayer y como un día
quisiera con muchísima imaginación,
volverlo a tener.


¡Adiós, adiós! Y no te digo ¡Vida de mi vida!
Solo adiós, porque lo nuestro nunca fue,
tu buscabas una aventura y yo corría
como loquita tras una tonta fantasía
sin saber a donde iba, o como quedaba,
solo sé que me enamoré
como la gaviota que pasa entre muchas,
sin ser reconocida y mucho menos destacada.
Y en mis locos vuelos, surcaron mis alas los aires,
grabando en el sacro cielo,
¡Cómo se ama con el alma, a veces pura, otras santas!
Pero cuando está herida ¡Cómo... cómo sangra!


Y con la congoja, hecha nudo en la garganta
enrumba por nuevos lares,
perdiéndose en el horizonte
donde acaba la brisa y la lejanía de los mares
y fue un amor que se fue, dejando la nostalgia
de un atardecer, un amor que parecía
que jamás se iba a perder,
un amor... que ¡Nunca debió ser!


Beatriz Vicentelo
 
Última edición:
Sentido poema que nos recitas con apasionado acento, encantando al lector que escucha al mismo tiempo.

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