Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Azul quedó mi alma cuando partiste,
como el cielo vacío tras la tormenta,
un azul que se quiebra, que no resiste, un azul que te nombra aunque me mienta.
Eras tú mi mar, mi viento encendido,
mi tempestad de fuego, mi delirio.
Tu piel, un universo sin sentido,
tu boca, un abismo, un dulce martirio.
Me quedé en este azul de soledades,
donde el deseo llora sin fronteras,
donde el tiempo se arrastra por las calles
y el eco de tu risa desespera.
Te busco en las estrellas que no laten,
en la espuma que danza sin destino.
Te busco en el perfume que no abate,
en el azul de un cielo clandestino.
Azul, azul mi alma, rota y desnuda,
azul que se resiste a ser olvido.
Si el amor es prisión que no se muda,
soy libre en este azul, pero perdido.
Ven, vuelve, mi tormenta, mi desvelo,
que mi azul se tiñe negro si no estás.
Quiero arder nuevamente en tu deshielo, quiero un rojo que queme mi antifaz.
como el cielo vacío tras la tormenta,
un azul que se quiebra, que no resiste, un azul que te nombra aunque me mienta.
Eras tú mi mar, mi viento encendido,
mi tempestad de fuego, mi delirio.
Tu piel, un universo sin sentido,
tu boca, un abismo, un dulce martirio.
Me quedé en este azul de soledades,
donde el deseo llora sin fronteras,
donde el tiempo se arrastra por las calles
y el eco de tu risa desespera.
Te busco en las estrellas que no laten,
en la espuma que danza sin destino.
Te busco en el perfume que no abate,
en el azul de un cielo clandestino.
Azul, azul mi alma, rota y desnuda,
azul que se resiste a ser olvido.
Si el amor es prisión que no se muda,
soy libre en este azul, pero perdido.
Ven, vuelve, mi tormenta, mi desvelo,
que mi azul se tiñe negro si no estás.
Quiero arder nuevamente en tu deshielo, quiero un rojo que queme mi antifaz.
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