Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
EBAILA LA LUNA
Baila, baila la luna entre los árboles.
Danza y en su música una cuerda ata mi desvelo…
Siempre es noche en mis cuadernos,
anoto en mi libreta un dejo de angustia,
algo de impiedad, de torpeza
porque es humano tropezar con el absurdo
y sentirse agredido por la ausencia.
No saber es la certeza
maneras trituran astros
en lo magro de un alba floreciente.
No creer es el riesgo
con que evadir los privilegios
mientras aruña el viento
el candor pávido de las bestias
y termina de alquilarse
una proliferación de moscas
que amenazan el sueño
y espetan la vigilia.
No esperar es la probabilidad,
éste baile termina vertiendo su licor parrandero,
canapés y afujías que reparte
para divertimento del acto
de los ebrios comensales…
Baila, baila la luna entre los árboles.
Es la ausencia,
sólo mi ausencia mendiga
visitando mis claustros
reclamando baldíos lamentos.
Baila, baila la luna entre los árboles.
Danza y en su música una cuerda ata mi desvelo…
Siempre es noche en mis cuadernos,
anoto en mi libreta un dejo de angustia,
algo de impiedad, de torpeza
porque es humano tropezar con el absurdo
y sentirse agredido por la ausencia.
No saber es la certeza
maneras trituran astros
en lo magro de un alba floreciente.
No creer es el riesgo
con que evadir los privilegios
mientras aruña el viento
el candor pávido de las bestias
y termina de alquilarse
una proliferación de moscas
que amenazan el sueño
y espetan la vigilia.
No esperar es la probabilidad,
éste baile termina vertiendo su licor parrandero,
canapés y afujías que reparte
para divertimento del acto
de los ebrios comensales…
Baila, baila la luna entre los árboles.
Es la ausencia,
sólo mi ausencia mendiga
visitando mis claustros
reclamando baldíos lamentos.
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