Hay luna llena de nuevo...
y acabo de recordar una historia,
de una pequeña muñeca de porcelana
que cuando al fin encontró su salida de emergencia
en los ojos de alguien,
se rompió su zapato y no pudo bailar,
fue imposible demostrar lo buena que era,
porque ese alguien no paraba de escuchar,
el quería vueltas en el aire con el sonido de la caja musical,
pero quería bailar con ella, y ella se confundió,
tal vez se equivoco y cerro sus puertas.
Esos ojos salvaron otra caja,
una, donde su bailarina preparaba con refuerzo
sus zapatos por lo que llegaron alto
y su baile se convirtió en leyenda.
Yo me pregunto la suerte de aquella muñeca,
si su porcelana todavía brilla esperando otros ojos,
otros brazos que puedan sostenerla,
otras manos que le brinden la oportunidad
de salir de aquella caja y demostrar,
que ya no necesita zapatos,
que sus pies están listos para volar,
que su cabello lleva perfecto desde hace tiempo
y que esta dispuesta a llegar tan alto alcanzando
la luna en la que hoy imagino sus pasos.