Pablo Alejandro
Poeta adicto al portal
(homenaje a mi abuelo y a todos los los trabajadores del campo, que hacen productiva a la tierra que pisamos)
Él va caminado lento
dando huella a los senderos
con su machete en la mano
y la esperanza en el pecho;
su mirada en el paisaje,
taciturno por lo eterno.
con sus pasos ya cansados
de tanto andar los esteros.
Va a cumplir con su tarea
bajo la tarde de enero,
con una noble misión
y una lección del tiempo.
Misión, labrar la tierra
para así hallar el sustento.
Lección, dopar sus penas
con los cantos de jilgueros.
Su madre fue una laguna
Y su padre un toro fiero
nació de ese llano ancho
bajo el sol y bajo el cielo
Jadeante, se va a bañar
con la sombra que da el cedro;
sus manos adoloridas
y con los labios resecos,
con el sudor que corre
desde la frente hasta el cuello,
ese sudor que es más puro
que las aguas de un riachuelo.
De tanto soñar parado
todo se vuelve silencio,
queda lanzando plegarias
a los murmullos del viento.
Con la fe siempre latente
aunque esté un amargo dejo.
Ya se me va de mi lado,
ya se me escapa en el tiempo.
ninguna frace de amor
esconderé en mi pecho
no reservaré en mis manos
palabras que den aliento
y doy toda mi alegría
para dársela a mi viejo