EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Zarpando de la rada, navego a mi destino.
¡Llevar, no soy de alforjas!, ¡libre voy de ataduras!
Por cristalinas aguas , libando el dulce vino,
Ajeno a todo polvo de las magistraturas.
Favores nunca espero de reyes del camino,
No sirvo a la corona ni rezo con los curas;
Vivo en el bardo agreste donde las flores puras
El ejercicio irradia, la fe del jacobino.
Amo la brisa eterna de los mares añejos,
Ese primor embrujo que despeina mis canas,
Ese mistral undoso que me regala vida.
Sobre la mar me miro, mas no, tras los espejos
Que reflejan del hombre sus apetencias vanas.
Cuando la luna asome, veré a mi prometida.
¡Llevar, no soy de alforjas!, ¡libre voy de ataduras!
Por cristalinas aguas , libando el dulce vino,
Ajeno a todo polvo de las magistraturas.
Favores nunca espero de reyes del camino,
No sirvo a la corona ni rezo con los curas;
Vivo en el bardo agreste donde las flores puras
El ejercicio irradia, la fe del jacobino.
Amo la brisa eterna de los mares añejos,
Ese primor embrujo que despeina mis canas,
Ese mistral undoso que me regala vida.
Sobre la mar me miro, mas no, tras los espejos
Que reflejan del hombre sus apetencias vanas.
Cuando la luna asome, veré a mi prometida.
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