Josef Arreguín
Poeta recién llegado
Yo la conocí una tarde,
sentada al pié de un árbol
con párvula mirada
y una tenue sonrisa
silenciosa vigilaba,
a aquellos tres chiquillos
que riendo corrían,
por el parque de prisa.
No conocía su nombre
y quise llamarla tristeza
por la soledad expresada,
por esos sus ojos claros
parecía que temblaba
y se que no era de frío,
había ansiedad de un beso,
en el borde de sus labios .
su cuerpo sentado de lado,
golpeado ya por los años
y por el dolor latente,
de un par de amores frustrados;
aún así lucía hermosa
y detrás de ese rostro impasible
una fragilidad oculta,
que no expresaba su boca.
La vida le regalo esos hijos,
que han sido su gran consuelo
desbordando en ellos su amor,
y sus íntimos anhelos.
en ellos mira el recuerdo
de sus alegrías ya lejanas
en aquella juventud
en que amababa sus mañanas.
Estos son otros tiempos
y de día enfrenta los retos
jugando el papel de padre;
haciendo a un lado sus miedos
por las noches es la mujer
que a solas llora un instante
aclara la voz, cuando escucha
que a lo lejos la llaman madre.
Se que mi tonada es triste
pero es otra mi intención
solo quiero decirle a ella
que nunca va a estar sola
quiero pedirle que guarde
en un espacio de su alma
estas humildes letras
con cuales relato su historia.
Y si un día se siente sola
busque en el fondo de su alma
esta balada y recuerde
a aquel extraño que un día
en un parque la observaba
y que sin saber su nombre
escribió algunos versos
en honor a una gran dama.
Fecha: 20-Ene-2017 0:22 UTC
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