Bandolero

QUINSONNAS

Poeta fiel al portal
romantic_bandolero.jpg


Muchos son los policías,


ya se acercan sus caballos,

y el bandolero los mira

viendo el polvo de sus cascos.

Erguido en la serranía

tiene un trabuco en las manos

y la navaja escondida

alrededor de su manto.

Sobre la frente con ira

lleva de tela un pedazo

pañuelo de seda rica

en emboscadas y asaltos.

A sus pies alguien suspira

sujetándole llorando

quién resulta prometida

del forajido romántico.

Idilio el suyo sin miras

y expuesto justo al fracaso

pues providencias divinas

imparten tragos amargos.

A orar ella como en misa

comienza justo entre llantos

con lágrimas ya marchitas

al escucharse disparos.

-¡Alto a la autoridad!-gritan,

¡Date preso o bien finado!

¡Pues de la forma que elijas

vendrás muerto o respirando!

Este sin alternativas

ve ya próximo el ocaso

y a su mujer con la vista

empieza a darle un abrazo.

-Llegó la hora vida mía...

Terminó lo que empezamos...

...pues mi alma corrompida

pagar debe por sus actos.

Luego a sus armas las tira

alzando arriba las manos

sin que sus miembros resistan

al temblor que siente franco.

Los alguaciles registran

sus prendas de cabo a rabo

y tras sus grupas lo envían

justo después ya de atarlo.

Entonces al trote giran

volviendo sobre sus pasos


y sola a la mujercita

allí dejan sollozando.

-¡Dios, te imploro hagas justicia,

y que puedas perdonarlo!...

¡Pues no puede ser maligna

el alma que quiero tanto!






 
Muy bueno, me ha transportado mucho la narración de la escena y me ha conmovido la fatalidad de una situación que no puede revertirse. Excelente!
 
romantic_bandolero.jpg


Muchos son los policías,


ya se acercan sus caballos,

y el bandolero los mira

viendo el polvo de sus cascos.

Erguido en la serranía

tiene un trabuco en las manos

y la navaja escondida

alrededor de su manto.

Sobre la frente con ira

lleva de tela un pedazo

pañuelo de seda rica

en emboscadas y asaltos.

A sus pies alguien suspira

sujetándole llorando

quién resulta prometida

del forajido romántico.

Idilio el suyo sin miras

y expuesto justo al fracaso

pues providencias divinas

imparten tragos amargos.

A orar ella como en misa

comienza justo entre llantos

con lágrimas ya marchitas

al escucharse disparos.

-¡Alto a la autoridad!-gritan,

¡Date preso o bien finado!

¡Pues de la forma que elijas

vendrás muerto o respirando!

Este sin alternativas

ve ya próximo el ocaso

y a su mujer con la vista

empieza a darle un abrazo.

-Llegó la hora vida mía...

Terminó lo que empezamos...

...pues mi alma corrompida

pagar debe por sus actos.

Luego a sus armas las tira

alzando arriba las manos

sin que sus miembros resistan

al temblor que siente franco.

Los alguaciles registran

sus prendas de cabo a rabo

y tras sus grupas lo envían

justo después ya de atarlo.

Entonces al trote giran

volviendo sobre sus pasos


y sola a la mujercita

allí dejan sollozando.

-¡Dios, te imploro hagas justicia,

y que puedas perdonarlo!...

¡Pues no puede ser maligna

el alma que quiero tanto!






Quede impregnada en el poema, que no espere un final tan profundo, grato leerte
 

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