marquelo
Negrito villero
El miedo también humea
espina de balcón donde cada tarde
florece algo que reprocha la cara,
algo con un sabor de espanto,
algo que no se pierde en los espejos.
Sí, yo la he besado cuando se me han
cerrado sus ojos
Su vientre de brasa es como un espasmo
de pólvora
y renuncio a la tierra donde aún
se reflejan los muertos
El miedo... esa voz que rueda
y se estrella en la vida.
espina de balcón donde cada tarde
florece algo que reprocha la cara,
algo con un sabor de espanto,
algo que no se pierde en los espejos.
Sí, yo la he besado cuando se me han
cerrado sus ojos
Su vientre de brasa es como un espasmo
de pólvora
y renuncio a la tierra donde aún
se reflejan los muertos
El miedo... esa voz que rueda
y se estrella en la vida.
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