Héctor Horacio Luisi
Poeta asiduo al portal
¡Basta ya! pido impotente,
de fastidios, de gritos y de hastíos.
Basta de sentir que ya no siento
y de no sentir ¡Basta Dios mío!
Lo pido, imploro y hasta grito:
basta pues me basta lo vivido;
para darme cuenta sorprendido,
que no basta simplemente mi chillido.
Y sentir que nunca habrá, quizás, un basta,
pues la vida es un duro torbellino.
Basta ya de resignas y castigos
por equívoco pecado concebido.
Ya no quiero discutirte. Estoy herido.
Quiero amarte y ya lo ves, estoy hundido.
Me inclino ante mi Dios. Estoy sumido.
¡Basta ya! Ruego por vos, cariño mío.
Basta de pensar que no podemos
volver a enamorarnos como un niño.
de fastidios, de gritos y de hastíos.
Basta de sentir que ya no siento
y de no sentir ¡Basta Dios mío!
Lo pido, imploro y hasta grito:
basta pues me basta lo vivido;
para darme cuenta sorprendido,
que no basta simplemente mi chillido.
Y sentir que nunca habrá, quizás, un basta,
pues la vida es un duro torbellino.
Basta ya de resignas y castigos
por equívoco pecado concebido.
Ya no quiero discutirte. Estoy herido.
Quiero amarte y ya lo ves, estoy hundido.
Me inclino ante mi Dios. Estoy sumido.
¡Basta ya! Ruego por vos, cariño mío.
Basta de pensar que no podemos
volver a enamorarnos como un niño.