Cafla
Poeta recién llegado
Se aproximan mis despertares
que me evocan tu partida.
Así como también,
el insomnio disfrazado y
cubierto de pastillas
que me hacen repasar
justo en el último cierre de ojos,
tus últimas imágenes.
Me aguardan amaneceres y
atardeceres sin poder hacer nada
para menguar está aflicción.
Solo me queda esperar.
Ahora el tiempo debería ser mi aliado,
quien fue durante tu enfermedad
nuestro peor enemigo y escoria.
Me esperan las fechas significativas,
donde tengo que seguir.
Pues, la vida y el planeta no se congeló
como tus latidos.
Y debo seguir por inercia
hasta encontrar una resignación y
una supuesta aceptación de que te perdimos.
Dimos la batalla para ganarle al cáncer,
la familia que estaba dividida hace años,
se unió con el propósito de alargar tu vida.
Bien tarde nos dimos cuenta,
del valor de tu vida sin dolencias.
¿Tenías que enfermarte para priorizarte?
Elegir una tarde contigo en vez de fiestas vacuas.
Nos faltó la batalla más importante, para evitar la última.
Aquella en otro periodo
donde eras joven y nos dabas todo,
y cada uno tenía su mundo,
convirtiéndote en un ser etéreo.
Para rematar, el abandono y el desaliento unieron sus fuerzas
Para enfermarte y brindarte una vida abúlica.
¿Por qué te la llevaste?
¿Para castigarme?
¿Para aprender?
¿Para unirnos?
Si lo estábamos haciendo.
Oré por un milagro tuyo y no lo hiciste.
¿No oré lo suficiente?
¿Me habrá faltado algún día?
¿Por qué me la quitaste?
¿Cuál es tu plan?
que me evocan tu partida.
Así como también,
el insomnio disfrazado y
cubierto de pastillas
que me hacen repasar
justo en el último cierre de ojos,
tus últimas imágenes.
Me aguardan amaneceres y
atardeceres sin poder hacer nada
para menguar está aflicción.
Solo me queda esperar.
Ahora el tiempo debería ser mi aliado,
quien fue durante tu enfermedad
nuestro peor enemigo y escoria.
Me esperan las fechas significativas,
donde tengo que seguir.
Pues, la vida y el planeta no se congeló
como tus latidos.
Y debo seguir por inercia
hasta encontrar una resignación y
una supuesta aceptación de que te perdimos.
Dimos la batalla para ganarle al cáncer,
la familia que estaba dividida hace años,
se unió con el propósito de alargar tu vida.
Bien tarde nos dimos cuenta,
del valor de tu vida sin dolencias.
¿Tenías que enfermarte para priorizarte?
Elegir una tarde contigo en vez de fiestas vacuas.
Nos faltó la batalla más importante, para evitar la última.
Aquella en otro periodo
donde eras joven y nos dabas todo,
y cada uno tenía su mundo,
convirtiéndote en un ser etéreo.
Para rematar, el abandono y el desaliento unieron sus fuerzas
Para enfermarte y brindarte una vida abúlica.
¿Por qué te la llevaste?
¿Para castigarme?
¿Para aprender?
¿Para unirnos?
Si lo estábamos haciendo.
Oré por un milagro tuyo y no lo hiciste.
¿No oré lo suficiente?
¿Me habrá faltado algún día?
¿Por qué me la quitaste?
¿Cuál es tu plan?