Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Bendecida fue la cuna,
donde mis arrebatos condenaron,
el marchito incienso,
que raspa ahora el olfato,
con la certeza compleja,
de un rompecabezas sin tiempo,
Palabras bellas,
dictadas a raíz de mi conciencia,
con la dolencia eterna,
de saber que estoy roto,
de saber que soy ello,
Corriendo en laberintos,
gané la corona de laureles,
vertiendo la mandrágora,
en los labios del destino,
asimilando el decoro,
de una espada envainada,
en el cuerpo del otro,
Cuenta las costillas,
que de ahí saldrán los barrotes,
que confunden al espíritu,
y matan el recuerdo,
de vidas... de horas...
de desdichas y alegrías...
Venas arterias...
músculos y ligamentos,
huesos y sangre,
conjunto de carne,
que niega el réquiem,
para cantar a las estrellas...
Divino canto,
ejecutado entre los sueños,
para ofrecer lo sagrado,
a lo poderoso del firmamento,
ese que no lleva barba,
que solo es....
¿Acaso vos sabrás quien es?
Agua... bendita,
Fuego... purificador,
Tierra... seguridad,
Viento... sublime,
Mujer.... Todo
L.V.
donde mis arrebatos condenaron,
el marchito incienso,
que raspa ahora el olfato,
con la certeza compleja,
de un rompecabezas sin tiempo,
Palabras bellas,
dictadas a raíz de mi conciencia,
con la dolencia eterna,
de saber que estoy roto,
de saber que soy ello,
Corriendo en laberintos,
gané la corona de laureles,
vertiendo la mandrágora,
en los labios del destino,
asimilando el decoro,
de una espada envainada,
en el cuerpo del otro,
Cuenta las costillas,
que de ahí saldrán los barrotes,
que confunden al espíritu,
y matan el recuerdo,
de vidas... de horas...
de desdichas y alegrías...
Venas arterias...
músculos y ligamentos,
huesos y sangre,
conjunto de carne,
que niega el réquiem,
para cantar a las estrellas...
Divino canto,
ejecutado entre los sueños,
para ofrecer lo sagrado,
a lo poderoso del firmamento,
ese que no lleva barba,
que solo es....
¿Acaso vos sabrás quien es?
Agua... bendita,
Fuego... purificador,
Tierra... seguridad,
Viento... sublime,
Mujer.... Todo
L.V.