BioGio
Poeta recién llegado
Voy al cerro, a sanar mis penas, voy al cerro, a responder a su llamado,
Que el horror de la ciudad no ayuda, no da plazo, todo se va dando.
¿A quién recurro? en mi eterna soledad, ¿A dónde dirijo el llanto y los gritos del alma agujerada? de ver tanta maldad, tanto odio, ya no más, no quiero ver más sangre de entre mis hermanos,
No quiero ser parte del gran plan, no quiero encender mi televisor y fingir que pasa nada, que no hay de qué preocupar.
Si lo hay y lo hay abundantemente, hay tantas cosas por reparar, al ver los gajos que se despedazan de una mina de arena, el ser humano quería esa arena de montaña, para edificar sus "casas" para satisfacer sus caprichos, la nena quería un auto deportivo, una casa lujosa, un marido perfecto, quería aceptar todo aquello que fue puesto a sus pies, para ella.
Pero pronto se dio cuenta que eso no era real, que vivía en una fantasía, que no necesita ni lo cómodo ni lo adverso, ni nada, pues ya todo estaba dispuesto allí.
Oh hermanos humanos, ¿Por qué habremos de ser nuestros propios esclavos? ¿Por qué callo cuando quiero gritar? ¿Por qué corto mis alas cuando estoy a punto de volar? ¿Por qué sigo viviendo en lo cruel y lo mundano? ¿Por qué no salgo a luchar por mi ideal?
La naturaleza nos brinda sin esperar a cambio y a cambio le dimos su sentencia y funeral, cuando cae el petróleo derramado, destruyendo todo a su paso, matando a los peces, los corales, los espongiarios, todo para que yo pueda tener electricidad, para encender mi computadora, para escribir lo que pienso y siento, lo que veo en un mundo de eterna contradicción, donde parece que todo está perdido, mas no es así, aun hay lugares donde solo tú, tierra bendita, solo tú eres la regla y la ley,
Y ya no lo que dicen los hombres con traje y corbata, ya no a lo absurdo del "rey", dame fuerzas madre querida, que tú me trajiste aquí, no me abandones, luz en la oscuridad y si me abandonas a ciegas he de aprender a andar.
Erick Giovanni Navarro Cárdenas, el Lunes, 7 de junio de 2010 a la(s) 11:31
Que el horror de la ciudad no ayuda, no da plazo, todo se va dando.
¿A quién recurro? en mi eterna soledad, ¿A dónde dirijo el llanto y los gritos del alma agujerada? de ver tanta maldad, tanto odio, ya no más, no quiero ver más sangre de entre mis hermanos,
No quiero ser parte del gran plan, no quiero encender mi televisor y fingir que pasa nada, que no hay de qué preocupar.
Si lo hay y lo hay abundantemente, hay tantas cosas por reparar, al ver los gajos que se despedazan de una mina de arena, el ser humano quería esa arena de montaña, para edificar sus "casas" para satisfacer sus caprichos, la nena quería un auto deportivo, una casa lujosa, un marido perfecto, quería aceptar todo aquello que fue puesto a sus pies, para ella.
Pero pronto se dio cuenta que eso no era real, que vivía en una fantasía, que no necesita ni lo cómodo ni lo adverso, ni nada, pues ya todo estaba dispuesto allí.
Oh hermanos humanos, ¿Por qué habremos de ser nuestros propios esclavos? ¿Por qué callo cuando quiero gritar? ¿Por qué corto mis alas cuando estoy a punto de volar? ¿Por qué sigo viviendo en lo cruel y lo mundano? ¿Por qué no salgo a luchar por mi ideal?
La naturaleza nos brinda sin esperar a cambio y a cambio le dimos su sentencia y funeral, cuando cae el petróleo derramado, destruyendo todo a su paso, matando a los peces, los corales, los espongiarios, todo para que yo pueda tener electricidad, para encender mi computadora, para escribir lo que pienso y siento, lo que veo en un mundo de eterna contradicción, donde parece que todo está perdido, mas no es así, aun hay lugares donde solo tú, tierra bendita, solo tú eres la regla y la ley,
Y ya no lo que dicen los hombres con traje y corbata, ya no a lo absurdo del "rey", dame fuerzas madre querida, que tú me trajiste aquí, no me abandones, luz en la oscuridad y si me abandonas a ciegas he de aprender a andar.
Erick Giovanni Navarro Cárdenas, el Lunes, 7 de junio de 2010 a la(s) 11:31
Última edición: