Bendito sea Cristo que reposa,
paciente conteniendo mis pecados.
Bendito sea Dios en su gloriosa,
partida en la corona de espinados.
La sangre de su muerte es una rosa,
que clava sus espinas como dados
que juegan a la suerte y en su losa,
me invitan a vivir en sus reinados.
Yo rezo por sus huesos que proclaman,
la calma esplendorosa y si prefiere,
yo ruego por el alma que tuviere.
yo sigo sus palabras que me claman,
me importe más aquel que ya no quiere
y menos más me importe cuantos aman.
paciente conteniendo mis pecados.
Bendito sea Dios en su gloriosa,
partida en la corona de espinados.
La sangre de su muerte es una rosa,
que clava sus espinas como dados
que juegan a la suerte y en su losa,
me invitan a vivir en sus reinados.
Yo rezo por sus huesos que proclaman,
la calma esplendorosa y si prefiere,
yo ruego por el alma que tuviere.
yo sigo sus palabras que me claman,
me importe más aquel que ya no quiere
y menos más me importe cuantos aman.
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