Besando a la máquina (La habitación) 3

Animal Banir

Poeta recién llegado
Hasta que llegó la maquina.



Todo lo que podíamos hacer los mutilados era sollozar polvo.

Y observar la suerte de los recién llegados.

Los curiosos y asustados que seguían apretando los barrotes de la ventana...

en un vano intento de escapar.



Por desgracia, el vacío llama al vacío. Y en aquella habitación...

todos eramos huéspedes de un demonio de hielo.



Un día, algo cambió.

Y al despertar de ese sueño negro que tan poco reparaba...

vimos una extraña máquina de aspecto anacrónico...

repleta de cables imposibles y pantallas que exigían alimento.

No recuerdo como, pero alguien se acercó demasiado...

fue atrapado por los cables y consumido en un instante.



Todos sollozamos aterrados, pero vimos que la máquina emitía calor.

Y los más valientes, con timidez, se acercaron.

Pudieron comprobar cuanto les agradaba la calidez enfermiza.

Y arrastraron a aquellos que no podían defenderse a las entrañas.



Se pasaban horas besando a la maquina.

Contemplando las imágenes oníricas que esta mostraba.

Alimentando su hambre infinita con los recién llegados.

Arrojándose al frío abrazo del metal y la ilusión.

Pero...

quién podía juzgarlos? el sacrificio era preferible al vacío...

y un alivio temporal era preferible al eterno tormento.

Entretanto, yo seguía apartado e inmóvil, sollozando polvo.



Pronto quedamos pocos.
 
Sí, en determinado momento habrá una continuación. Y si te interesa, y te ha gustado, será para mi un placer que leas los dos anteriores.

Lugar mal descrito.
Sentimiento Falso.

Puedes encontrarlos en este foro.

Un saludo.
 
Sí, si los había leído. Describes una profunda desolación de uno mismo que sí me llevó a seguir leyendo y a querer saber en qué terminaría. No soy quién para valorar la calidad literaria de tus escritos más allá de decirte que la historia que vas describiendo sí me ha enganchado. Después de la segunda parte, quizá por cuestiones personales, imaginé que la máquina representaría una cierta esperanza, el alivio, y sin embargo no. Es una continuación y me dejaste con ganas de saber qué pasa después. Si cuando proceda publicas otros episodios, sí te agradeceré que me me avises o pongas aquí un nuevo comentario (este tema lo tengo en sentimiento) porque desde luego quiero leerlos.
 
Parece sacado de un libro de Orwell.
Me trajo la imagen de los judios en un campo de concentración
esos que preferian suicidarse que seguir en aquella inenarrable realidad.
Dos de tres, ire por el tercero a ver con habitación me encuentro.
Saludos.​
 

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