Beso con forma de herida

Tomaré las tijeras más filosas,
o el arma más letal y dañare directo la superficie.
Abriré de un solo golpe el cielo y derrumbare los pedazos que encuentre.
Me fabricare una máquina para destruir ilusiones,
un destornillador para sacar los restos de tus besos
y utilizaré una amoladora para recortar cada marca de tus manos sobre mi piel.

El viento sigue flotando por el paisaje y las hojas de los árboles siguen gritando.
El mar que se desplaza por mis pupilas es frágil.
Tus memorias son soldados que se arrastran junto a mi sombra,
y de vez en cuando me pesan.
Golpean duro y en forma de pesadillas,
de soledades como aquella que me culpa por tu partida.
Y es que en contra de mi misma no poseo aún ningún arma,
que no sea tu puto y maldito amor.
 
Tomaré las tijeras más filosas,
o el arma más letal y dañare directo la superficie.
Abriré de un solo golpe el cielo y derrumbare los pedazos que encuentre.
Me fabricare una máquina para destruir ilusiones,
un destornillador para sacar los restos de tus besos
y utilizaré una amoladora para recortar cada marca de tus manos sobre mi piel.

El viento sigue flotando por el paisaje y las hojas de los árboles siguen gritando.
El mar que se desplaza por mis pupilas es frágil.
Tus memorias son soldados que se arrastran junto a mi sombra,
y de vez en cuando me pesan.
Golpean duro y en forma de pesadillas,
de soledades como aquella que me culpa por tu partida.
Y es que en contra de mi misma no poseo aún ningún arma,
que no sea tu puto y maldito amor.
Fuerte, desnudo y poderoso poema; muy de los de mi gusto.
Gracias por compartir.
 
Tomaré las tijeras más filosas,
o el arma más letal y dañare directo la superficie.
Abriré de un solo golpe el cielo y derrumbare los pedazos que encuentre.
Me fabricare una máquina para destruir ilusiones,
un destornillador para sacar los restos de tus besos
y utilizaré una amoladora para recortar cada marca de tus manos sobre mi piel.

El viento sigue flotando por el paisaje y las hojas de los árboles siguen gritando.
El mar que se desplaza por mis pupilas es frágil.
Tus memorias son soldados que se arrastran junto a mi sombra,
y de vez en cuando me pesan.
Golpean duro y en forma de pesadillas,
de soledades como aquella que me culpa por tu partida.
Y es que en contra de mi misma no poseo aún ningún arma,
que no sea tu puto y maldito amor.

Dolor y más dolor en tus versos que se clavan en el pecho.
Un placer sentir tus palabras Nat.
cordial saludo
 
Madre mía cuánto dolor y rabia en cada palabra. Sentimientos puros a flor de piel. Que bello poema y que palabras tan ciertas. Un placer leerte, por cierto lo seguiré haciendo.
 

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