Nat Guttlein
さん
Tomaré las tijeras más filosas,
o el arma más letal y dañare directo la superficie.
Abriré de un solo golpe el cielo y derrumbare los pedazos que encuentre.
Me fabricare una máquina para destruir ilusiones,
un destornillador para sacar los restos de tus besos
y utilizaré una amoladora para recortar cada marca de tus manos sobre mi piel.
El viento sigue flotando por el paisaje y las hojas de los árboles siguen gritando.
El mar que se desplaza por mis pupilas es frágil.
Tus memorias son soldados que se arrastran junto a mi sombra,
y de vez en cuando me pesan.
Golpean duro y en forma de pesadillas,
de soledades como aquella que me culpa por tu partida.
Y es que en contra de mi misma no poseo aún ningún arma,
que no sea tu puto y maldito amor.
o el arma más letal y dañare directo la superficie.
Abriré de un solo golpe el cielo y derrumbare los pedazos que encuentre.
Me fabricare una máquina para destruir ilusiones,
un destornillador para sacar los restos de tus besos
y utilizaré una amoladora para recortar cada marca de tus manos sobre mi piel.
El viento sigue flotando por el paisaje y las hojas de los árboles siguen gritando.
El mar que se desplaza por mis pupilas es frágil.
Tus memorias son soldados que se arrastran junto a mi sombra,
y de vez en cuando me pesan.
Golpean duro y en forma de pesadillas,
de soledades como aquella que me culpa por tu partida.
Y es que en contra de mi misma no poseo aún ningún arma,
que no sea tu puto y maldito amor.