Mike M.Ch.
Poeta fiel al portal
Y mientras tanto,
en la ciudad del progreso,
ansiedad y desencanto,
culminan un breve encuentro.
Así como relámpago,
que azota en un instante,
el punto más álgido,
con su toque casi elegante.
Como podría haber sabido,
en tan grata compañía,
todo estaría definido,
sin pauta para despedida.
La mano cae ya sin fuerza,
tratándose de aferrar,
el rostro dibuja una mueca,
como triste telón final.
En el lado obscuro,
de un sucio callejón,
una alma al desnudo,
implora por salvación.
Al filo de las navajas,
entona peculiar melodía,
se dibujan unas negras alas,
en el cielo ya no hay cabida.
Quien le mira descender,
su adiós es algo inminente,
sinuosas formas de mujer,
Ángel con beso de muerte.
en la ciudad del progreso,
ansiedad y desencanto,
culminan un breve encuentro.
Así como relámpago,
que azota en un instante,
el punto más álgido,
con su toque casi elegante.
Como podría haber sabido,
en tan grata compañía,
todo estaría definido,
sin pauta para despedida.
La mano cae ya sin fuerza,
tratándose de aferrar,
el rostro dibuja una mueca,
como triste telón final.
En el lado obscuro,
de un sucio callejón,
una alma al desnudo,
implora por salvación.
Al filo de las navajas,
entona peculiar melodía,
se dibujan unas negras alas,
en el cielo ya no hay cabida.
Quien le mira descender,
su adiós es algo inminente,
sinuosas formas de mujer,
Ángel con beso de muerte.