Franco Harris
Poeta recién llegado
Un día, mi cuerpo fue tu refugio
y mis besos te arrullaron,
mis brazos te protegieron del bullicio,
ese de gente sin oficio,
ese de los que amarte nunca pudieron.
Un día mi amor, un día
soñaste en mi pecho,
deshojé en tu lecho
las margaritas del tiempo
que en aquel entonces, fue tan nuestro,
un día mi amor, un día
te canté al oído y no me fui de tu lado
hasta el último trago de urgencia
que fue lo más amargo de todo
y al día de hoy, con un ramo de letras
que solo tu podrías leer
es probable que aún no lo puedas entender
sin embargo, para cada amanecer
tú fuiste la luz que les dió vida,
fuiste tú la razón que aún no se olvida
y mientras duraron las fantasías,
me encargue de defender lo que sentías
hasta que uno de esos días,
decidiste que ya nada de esto querías
y te fuiste, con mi mundo a cuestas
y me dejaste, con las pesadillas expuestas,
me olvidaste en el sueño del que ahora despiertas
pero bien sabes que un día
por mí, tus latidos cabalgaron a otro ritmo
y por primera vez sin hablar, dijiste te amo.
y mis besos te arrullaron,
mis brazos te protegieron del bullicio,
ese de gente sin oficio,
ese de los que amarte nunca pudieron.
Un día mi amor, un día
soñaste en mi pecho,
deshojé en tu lecho
las margaritas del tiempo
que en aquel entonces, fue tan nuestro,
un día mi amor, un día
te canté al oído y no me fui de tu lado
hasta el último trago de urgencia
que fue lo más amargo de todo
y al día de hoy, con un ramo de letras
que solo tu podrías leer
es probable que aún no lo puedas entender
sin embargo, para cada amanecer
tú fuiste la luz que les dió vida,
fuiste tú la razón que aún no se olvida
y mientras duraron las fantasías,
me encargue de defender lo que sentías
hasta que uno de esos días,
decidiste que ya nada de esto querías
y te fuiste, con mi mundo a cuestas
y me dejaste, con las pesadillas expuestas,
me olvidaste en el sueño del que ahora despiertas
pero bien sabes que un día
por mí, tus latidos cabalgaron a otro ritmo
y por primera vez sin hablar, dijiste te amo.