viktor Huno
Le poéte
Agotándonos la tangente,
aquella que late bajo el pecho;
con sus tres piernas desmedidas
avanzando sin cesar
apuñala nuestro costado
sesenta veces por minuto
tiempo, mucho tiempo antes
de que nuestra atenta
y ávida hipotenusa
alcance a inhalar y exhalar;
veloz para quien sonríe,
paquidérmico en agonía
Ustedes…
luego, lo sabrán.
Entenderán
que muchos ya ardemos
en su deshielo
y que a otros ya les hizo
estalactita en la memoria
de los segundos,
sin embargo, a los terceros…
¡a los que acaban de nacer!
con la vida entre los dientes
os digo con total sinceridad
sean bienvenidos al macabro
juego del tic, tac, tic tac…
aquella que late bajo el pecho;
con sus tres piernas desmedidas
avanzando sin cesar
apuñala nuestro costado
sesenta veces por minuto
tiempo, mucho tiempo antes
de que nuestra atenta
y ávida hipotenusa
alcance a inhalar y exhalar;
veloz para quien sonríe,
paquidérmico en agonía
Ustedes…
luego, lo sabrán.
Entenderán
que muchos ya ardemos
en su deshielo
y que a otros ya les hizo
estalactita en la memoria
de los segundos,
sin embargo, a los terceros…
¡a los que acaban de nacer!
con la vida entre los dientes
os digo con total sinceridad
sean bienvenidos al macabro
juego del tic, tac, tic tac…
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