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Biografía de Rabindranath Tagore

Tema en 'Biografías' comenzado por Mamen, 27 de Noviembre de 2013. Respuestas: 12 | Visitas: 2084

  1. Mamen

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    Poeta, narrador, dramaturgo y ensayista indio, nacido en Calcuta el 6 de mayo de 1861 y fallecido en su ciudad natal en 1941. Su verdadero nombre era el de Rabindranath Thakur, pero ha pasado a la historia de la literatura universal por la forma inglesa de su apellido (Tagore). Autor de una profunda obra literaria que, inserta en todo momento en la más pura tradición del pensamiento filosófico-religioso hindú, constituye un voluntarioso intento de síntesis entre la cultura oriental y la occidental, una exaltación gozosa de la armonía cósmica y un canto de alabanza al hallazgo de lo absoluto (Dios) en la esencia de lo particular (el hombre y el universo), está considerado como el mayor escritor indio en lengua bengalí de todos los tiempos. En 1913, la Academia Sueca reconoció la inmensa valía de su obra publicada hasta entonces (y, muy especialmente, del libro de poemas titulado Gitánjali, aparecido en 1910) con la entrega del Premio Nobel de Literatura, galardón que venía a subrayar "la profundidad sensual, la frescura y la belleza de sus versos, merced a los cuales ha construido con probada destreza su pensamiento lírico, traduciendo a la lengua inglesa una amplia faceta de la literatura oriental".

    Vida y obra


    Nacido en el seno de una familia aristocrática que pertenecía a la esfera superior de la sociedad de castas de la India (la de los brahamanes), desde su temprana niñez recibió una honda formación religiosa y espiritual dictada por su propio padre, un rico brahmán de Calcuta llamado Devendranath Tagore. En 1828, el filósofo indio Ram Mohan Roy había fundado la secta religiosa hindú Brahmo - Samaj, cuyos objetivos fundamentales pasaban por promover el culto del Ser supremo, activar la lucha contra la idolatría hindú, difundir la práctica de una ética inspirada en el Evangelio de Jesús y, en general, arremeter contra aquellas prácticas y costumbres hindúes que se antojaban bárbaras a la mentalidad occidental (como, por ejemplo, condenar a las viudas a morir abrasadas en la misma pira en que eran incinerados los restos mortales de sus esposos). De esta voluntad renovadora de Ram Mohan Roy surgieron dos movimientos, uno de carácter literario (con sede en el Hindu College) y otro religioso (la ya nombrada secta Brahmo-Samaj), que contaba entre sus adeptos con Duarkanaz, el abuelo de Rabindranath Tagore, uno de los más fieles seguidores y colaboradores de Roy.

    A la muerte del fundador, acaecida en 1833, fue un hijo de Duarkanaz, Devendranath Tagore, quien recogió la doctrina de esta secta y se propuso adaptarla en la medida de lo posible -y a pesar de las grandes diferencias que la separaban de la religión hindú- a la idiosincrasia de su pueblo, hasta que la dejó formulada en un puñado de normas elementales: la verdadera fe religiosa se basa en la intuición y la Naturaleza; los principios védicos no son infalibles; la rectitud moral es básica; y las ceremonias, peregrinaciones y jerarquización por castas no tienen valor religioso. El joven Rabindranath creció estudiando y asimilando estos preceptos, que al cabo de unos años habrían de dejar un poso indeleble en su pensamiento y en su obra (sobre todo, en aquellos pasajes en los que la contemplación extasiada de la Naturaleza revela, en cada manifestación de ésta, la inmanencia de Dios).


    Devendranath Tagore, que gozaba entre sus paisanos de un alto predicamento como maharshi ('gran sabio'), desplegó una intensa labor de apostolado que le llevó a realizar numerosos viajes por todos los rincones de la India, en un intento de extender su visión sintética de los valores orientales y occidentales, pero evitando al tiempo el acelerado proceso de conversiones al cristianismo que la dominación inglesa había desatado en el país asiático. Hombre de sensibilidad extrema, el padre del poeta acabaría adoptando, desde los rigurosos principios de tolerancia que regían su comportamiento, una actitud contemplativa inspirada por el panteísmo de una de sus lecturas predilectas: los Upanishads, o conjunto de los libros que conforman la última sección del Veda. Alejado de todos los bienes materiales y mundanos, los últimos años de su vida los pasó retirado en la soledad de las montañas, entregado plenamente a sus hondas meditaciones.


    Pero, muchos años antes, había tenido tiempo de engendrar hasta catorce hijos en Sarada Devi, su también aristocrática esposa, con la que vivía lujosamente en un soberbio palacio de Calcuta (conocido como el Jorsanko), merced a las rentas que le producían sus extensas propiedades agrarias y sus florecientes negocios urbanos. El último de los catorce vástagos del matrimonio formado por Devendranath y Sarada fue Rabindranath, el futuro poeta, quien tuvo una infancia triste y solitaria debido a los continuos viajes apostólicos de su progenitor y a la escasa atención que le prestaba su madre, absorbida por el trabajo que le daba la crianza de sus hijos mayores. Rabindranath creció, pues, rodeado de criados que, en la simpleza de sus conocimientos, alimentaban también sus firmes creencias religiosas en la misma sencillez de esos Upanishads que, paradójicamente, inspiraban al maharshiDevendranath. Siguiendo las torpes enseñanzas de estos servidores -e inmerso en la monótona soledad de su palacio-, el joven Rabindranath fue forjando así su dimensión religiosa, pero también comenzó a experimentar la necesidad imperiosa de escribir poesía; de ahí que, a la precoz edad de doce años, culminara su primer poema conocido, titulado "Flores silvestres".


    Pero esta dedicación al cultivo de las Letras no bastaba para colmar sus deseos de sabiduría, por lo que, ya adolescente, comenzó a importunar a su padre con el ruego insistente de que le llevase consigo en alguno de sus viajes. Al cabo de un tiempo, Devendranath se avino a la recurrente petición de su hijo, y juntos emprendieron un largo viaje de cuatro meses de duración que les condujo, primero, hasta Bolpur, para obligarles luego a remontar los Himalayas. Para el joven Rabindranath, que había vivido prácticamente arrinconado en el palacio de Jorsanko, aquella honda y constante comunicación con su padre supuso una brusca apertura a las fuentes espirituales y culturales que surtían el pensamiento de un sabio como Devendranath: por un lado, pudo volver a escuchar largos pasajes de losUpanishads, pero ahora recitados de memoria e interpretados por la lucidez de su padre; por otra parte, durante los cuatro meses que duró el viaje recibió de su propio progenitor, día a día, unas rigurosas lecciones de inglés y sánscrito, ya que Devendranath albergaba la esperanza de que su hijo menor se dotara de un sólido bagaje cultural que, en pocos años, le permitiera marchar a Inglaterra para obtener allí un título universitario.



    Poco tiempo después de la conclusión de este viaje iniciático, Rabindranath Tagore vivió otras de las experiencias que habrían de determinar -esta vez, desde la áspera vertiente del dolor- el resto de su existencia. En 1875, con catorce años de edad, sufrió la pérdida de su madre, lo que le sumió en una honda desesperación que, a su vez, le llevó a buscar protección y apoyo en Jyotirindranath, su hermano mayor, que estaba casado con la bella e inteligente Karambari. Ambos esposos se convirtieron en unos segundos padres para el joven Rabindranath, y contribuyeron decisivamente, con su ayuda y su cariño, al desarrollo intelectual y humano del muchacho: Jyotirindranath, que era un reputado escritor local, publicó los primeros poemas de su hermano en Bharati, la revista que él mismo dirigía auxiliado por otro de los catorce Tagore, el ya celebrado poeta Dwijendranath; por su parte, Karambari asumió el papel femenino y maternal que la recientemente desaparecida Sarada Devi no había podido desempeñar al lado de Rabindranath, y, desde su refinada cultura y su exquisito gusto literario, alentó con entusiasmo la incipiente trayectoria poética de su joven cuñado. Merced a estas primeras publicaciones, el futuro Premio Nobel comenzó a ganar prestigio de poeta en los principales foros literarios de Calcuta mucho antes de haber alcanzado los veinte años de edad.


    No desestimó, por ello, el padre de Rabindranath su viejo proyecto de coronar la educación laica de su hijo con un título universitario que mostrase el empeño del viejo Devendranath en gobernar la formación intelectual de su hijo con criterios tan rigurosos como los que habían regido su aprendizaje espiritual. Y así, en 1878, cuando el novel escritor contaba apenas diecisiete años de edad, fue enviado a Inglaterra para que, al tiempo que cursaba estudios superiores de Derecho, perfeccionara su conocimiento de la lengua inglesa y entrara en contacto con la actualidad cultural del mundo occidental. Matriculado en Brighton, Rabindranath Tagore apenas mostró interés alguno por los estudios de Leyes, pero en cambio se entregó a una frenética actividad literaria que quedó bien plasmada en los artículos que enviaba a la revista de sus hermanos, en los que exhibía a partes iguales la fascinación y el rechazo provocados en él por la sociedad occidental inglesa. No culminó, pues, la carrera de Derecho ni obtuvo el título de abogado con el que su familia esperaba recibirlo a su regreso a la India, que se produjo en 1880; pero, después de dos largos años de residencia en Inglaterra, retornó a su país natal con un profundo conocimiento de la literatura y la mentalidad occidentales, bagaje que, sumado a su ya largamente enriquecida cultura hindú, le permitió ir amasando la base de ese sincretismo intelectual y espiritual que habría de animar toda su obra literaria.


    Devendranath, empecinado en que retornara a Europa para culminar sus estudios superiores, proyectó un nuevo viaje a Inglaterra que su hijo menor nunca llegó a realizar, ya que el joven escritor abandonó el hogar familiar de Jorsanko para irse a vivir con Jyotirindranath y Karambari, en la residencia que el matrimonio ocupaba junto a una orilla del Ganges. Por aquel entonces, Rabindranath Tagore ya había tomado la decisión de consagrarse plenamente al cultivo de la literatura, ahora influido por un romanticismo de corte británico, melancólico y metafísico que le llevó a recibir el apelativo de "el Shelley de Bengala". Cuando, a fuerza de contemplarse como un mero epígono de aquella poesía -ya caduca y desfasada- que había conocido en Inglaterra, comenzaba a dudar de su talento literario, la contemplación de un espléndido amanecer provocó en Tagore una profunda experiencia mística que le permitió establecer los nexos -todavía, para él, inefables- entre naturaleza y poesía, primer estado de lo que pronto habría de convertirse en su inconfundible acento poético.



    Poco tiempo antes de haber experimentado esta decisiva revelación de su propia voz literaria, Tagore había publicado en Calcuta sus Cartas de un viajero por Europa(1881), obra en la que intentó poner al alcance de sus compatriotas algunas de las experiencias que había vivido durante su estancia en Inglaterra. Al año siguiente, tras recoger los primeros frutos de su nueva visión de la Naturaleza, dio a la imprenta su primer volumen de poesía, un cancionero titulado Cantos del crepúsculo(1882), que fue complementado un año después con la publicación de una segunda colección de poemas presentada bajo el título de Cantos de la aurora (1883). Entre la aparición de ambos poemarios, Rabindranath Tagore dio a conocer también el novedoso drama musical titulado El genio de Valmiki (1882), con lo que vino a demostrar que, desde los mismos inicios de su trayectoria literaria, estaba facultado para el cultivo de los géneros más variados.



    Entretanto, su peripecia vital continuaba sumando episodios decisivos. En 1893, al dictado de la tradición y siguiendo -a la par- los designios de su padre, Rabindranath Tagore contrajo nupcias con Bhavararini, una niña de apenas diez años de edad que, aunque no se distinguía por su belleza física, poseía un carácter dulce y sensible que, a pesar de la diferencia de edad entre los contrayentes, llenó de dicha a ambos esposos. Durante los primeros años de su matrimonio, el futuro poeta más importante de su pueblo (que acabaría siendo conocido como "el gran centinela de la India") decidió extremar los efectos de su educación británica y llegó, incluso, a vestirse como un dandy y comportarse en público como tal. Pero un nuevo hecho dramático, acaecido en 1886, seccionó de golpe la alegría y frivolidad de los jóvenes esposos.


    En efecto, la repentina muerte de su cuñada Karambari sumió de nuevo a Rabindranath Tagore en una profunda conmoción que le impulsó a abandonar Calcuta para afincarse en Ghazipur, donde, en medio de las sensaciones encontradas que le producían, por un lado, el recuerdo doloroso de Karambari, y, por otro, las cariñosas atenciones de su joven esposa, el poeta entró en una fase de madurez literaria de la que ya no saldría hasta el final de sus días. Surgió, así, su espléndido poemario titulado Manasi (1890), cuyas composiciones, ya desprovistas de cualquier arabesco ornamental, se adentraban por una línea de pureza y sencillez que, aunque mostraba aún algunas influencias occidentales (como las de William Butler Yeats y Robert ), anunciaba ya el nacimiento de una lírica plenamente hindú, inserta en esa secular tradición poética que arranca de la obra de Kalidassa (375-413).



    Otras colecciones de versos (como El batel de oro, de 1893) vinieron pronto a confirmar las grandes dotes poéticas de Tagore, quien dio a la imprenta en sucesivas ediciones nuevos poemarios como Sonar Tari, Chitra, Chaitali y Kshanika. Al mismo tiempo, el escritor de Calcuta volvía a triunfar en el siempre difícil género teatral, con el estreno de algunos dramas tan aplaudidos como El rey y la reina(1889), Sacrificio (1891) y, muy especialmente, Chitrangada (1892), considerado desde el mismo momento de su aparición como una de las obras maestras del todavía joven Rabindranath Tagore. En términos generales, la producción teatral de Rabindranath Tagore (que engloba otros títulos tan relevantes como El asceta -su primer drama de fama universal-, Maldición de despedida, Malini y El cartero y el rey) fue tildada de demasiado poética (y, en consecuencia, escasamente teatral) por la crítica y los lectores europeos, que, desde sus propios cánones estéticos, no supieron aceptar la endeble acción dramática de buena parte de las obras del teatro oriental.


    Volcado, como ya se ha indicado anteriormente, hacia el cultivo de todas las modalidades genéricas de la literatura, Tagore escribió también por aquellos años numerosos relatos que contribuyeron a difundir su nombre entre los lectores de las clases más populares, y añadió al recuento de sus experiencias internacionales recogidas en Cartas de un viajero por Europa un nuevo libro centrado en sus vivencias en el extranjero. Nacieron, por aquellos años, sus cinco hijos, y el autor de Calcuta, en medio de la fama y el reconocimiento literario de sus compatriotas, emprendió numerosos viajes y comenzó a convertirse en una figura relevante no sólo de la cultura india, sino también del panorama político y social del país.



    En efecto, los nuevos movimientos nacionalistas surgidos a finales del siglo XIX y comienzos de la siguiente centuria animaron a Tagore a promover una campaña de petición de reformas sociales que, de paso, reclamaba la necesaria autodeterminación de la India. Sin embargo, su postura ecléctica entre la cultura inglesa y la tradición oriental no contentaba a ninguno de los bandos enfrentados en esta discordia, ya que el nacionalismo extremo (que exigía la inmediata expulsión de los ingleses y la recuperación urgente de las antiguas tradiciones) se sentía defraudado por Tagore cuando éste defendía algunos valores de la cultura occidental y criticaba la barbarie de ciertas tradiciones hindúes, mientras que los ingleses veían con malos ojos la progresiva conversión del poeta en uno de los principales referentes de la cultura india contemporánea.


    Consagrado, en fin, a pesar de su todavía relativa juventud, como una de las figuras más destacadas del panorama político, intelectual y artístico de la India en la transición de un siglo a otro, Tagore comprendió que, pese a ello, era imposible difundir sus propuestas de sincretismo entre Oriente y Occidente en un clima en el que sólo se prestaba oídos a las consignas más extremistas. Así pues, defraudado en sus expectativas socio-políticas, decidió retirarse de la vida pública y concentrarse en sus actividades creativas: hacia 1901 -cuando contaba cuarenta años de edad- fundó en la ciudad de Santiniketan (cerca de Bolpur, y a unos cien kilómetros de su Calcuta natal) una escuela artística en la que, dando prioridad a los estudios de música, literatura y artes plásticas, comenzó a poner en práctica sus ideas pedagógicas, basadas en la educación de los príncipes y señores indios de la antigüedad. Dispuso, así, que los alumnos vivieran en permanente contacto con la Naturaleza, y dotados siempre de una extrema libertad para asistir a las diferentes lecciones que se impartían al aire libre, en amistosa conversación entre los maestros y los educandos.



    En realidad, la primera intención de Tagore fue retirarse a un lugar apartado donde, en relación constante con un paisaje solitario y emotivo como el de Bolpur, pudiera educar libremente a sus hijos sin que éstos tuvieran que sufrir los traumas que él había padecido en las rancias escuelas de Calcuta. Pero, una vez establecido en Santiniketan, comenzó a pensar en una escuela revolucionaria que, bajo el lema de la aceptación del amor universal, pudiese congregar a alumnos de todos los grupos sociales, entre los cuales trataría de difundir un espíritu de tolerancia fraternal que favorecería no sólo el desarrollo espiritual e intelectual de los muchachos, sino también su futura convivencia social. Surgió, así, uno de los más bellos legados que Tagore dejó a sus compatriotas, la escuela denominada "La Voz Universal", para cuya fundación fue necesario que el poeta vendiera casi todas su propiedades y su esposa se desprendiera de sus joyas.
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    Durante muchos años, esta famosa institución de Santiniketan forjó los conocimientos, la espiritualidad y la sensibilidad artística de numerosos jóvenes de la India, prolongando así el legado intelectual y religioso de Tagore entre una legión de creadores que pudieron considerarse -en mayor o menor grado- discípulos suyos. Entre los privilegiados muchachos que pudieron asistir a esta escuela figuró, a mediados del siglo XX, el futuro cineasta de Calcuta Satyajit Ray, considerado por buena parte de la crítica como uno de los mejores realizadores del Tercer Mundo, quien en 1961, con motivo del centenario del nacimiento de Tagore, rodó el célebre documental que, titulado con el nombre y apellido del poeta, difundió su biografía por todo el mundo. Aquel mismo año, Satyajit Ray estrenó el largometraje titulado[I]Teen Kanya[/I], basado en una adaptación de tres relatos del escritor, quien también inspiró otras películas de Ray como [I]Charulata[/I] (1964) -una reconstrucción nostálgica del renacimiento bengalí de finales del siglo XIX, que centra su atención en las posibilidades de emancipación de que dispone la mujer india- y [I]El mundo de Bimala[/I](1984) -una adaptación de la novela del escritor de Calcuta titulada [I]La casa y el mundo[/I] (1915-1916).
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    El propio Rabindranath Tagore superó las terribles desgracias personales que volvieron a golpearlo a comienzos de siglo merced a su entrega y dedicación a la escuela de Santiniketan. En 1902, una repentina y fulminante enfermedad acabó con la corta vida de Bhavararini, y, antes de que el poeta lograra asumir su desconsolada viudez, otra gravísima dolencia le arrebató de golpe a su pequeña hija Renuka. A raíz de esta pérdida, Tagore se retiró a las cumbres de los Himalayas para encontrar, en la soledad de las alturas, la paz y el consuelo que acababan de quitarle estas muertes, y allí escribió, en recuerdo de su hija muerta, [I]Sisu[/I], una de las más bellas exaltaciones de la infancia que jamás se han compuesto.
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    Poco tiempo después, en 1907, el cólera acabó también con la vida de Samindra, su hijo menor, con lo que Tagore se halló, de repente, completamente desprovisto de familiares directos, puesto que sus tres hijos mayores se habían ya emancipado. Para superar la tristeza y la soledad que se habían abatido sobre él en apenas un lustro (entre 1902 y 1907), el poeta se entregó de lleno a la dirección de su escuela y al cultivo frenético de la creación literaria. Él mismo impartió clases y desarrolló, a través de estas lecciones, su propio pensamiento religioso-filosófico, luego plasmado en un volumen de naturaleza ensayística que, bajo el título de [I]Sadhana. La realización de la vida[/I] (1913), no era sino una selección de las lecciones y conferencias dictadas por el escritor de Calcuta en su avanzada escuela humanística.
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    Al tiempo que se consagraba a la dirección de su revolucionaria escuela, Rabindranath Tagore logró superar el dolor causado por las muertes de sus familiares merced al despliegue de una incesante actividad literaria en la que, junto al desbordado caudal creativo que seguía fluyendo de su pluma, representó un papel decisivo la traducción al inglés, realizada por él mismo, de una buena parte de su poesía. Compuso, en efecto, a lo largo de aquellos primeros años del nuevo siglo [I]La luna nueva[/I] (1903-1904), [I]Samaran[/I] ([I]Nostalgias[/I]) y [I]Kheya[/I] ([I]Tránsito[/I]), para ir poco a poco perfilando los bellísimos poemarios titulados [I]Gitánjali (Ofrenda lírica)[/I] (1910) y[I]El jardinero[/I] (1913), en los que estaban recogidos algunos fragmentos y composiciones completas que ya recitaban de memoria muchos lectores ingleses, alentados por la difusión que hallaba entre los principales poetas del Reino Unido (como el irlandés William Butler Yeats, que pronto se convirtió en uno de los máximos valedores de su candidatura al Premio Nobel) la obra de un poeta indio que, en su mensaje de armonía cósmica universal, no estaba tan lejano de los deseos e inquietudes del hombre occidental como otros autores asiáticos mucho más exóticos. También quedó fascinado por la obra de Tagore el poeta norteamericano -aunque afincado en Europa- Ezra Pound, quien contribuyó decisivamente a que la divulgación de su obra rebasara las fronteras del Reino Unido para llegar a los principales foros culturales de Europa y América.
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    También por aquellos primeros años del siglo XX compuso Rabindranath Tagore nuevas muestras de su versatilidad genérica, como la novela titulada [I]Gora[/I] (1907-1910) y los dramas [I]Raja o El rey del salón oscuro[/I] (1910) y el ya citado [I]El cartero del rey[/I] (1912), así como un nuevo volumen de carácter autobiográfico que vio la luz bajo el título de [I]Recuerdos de mi vida[/I] (1912). Llegaron, poco después de la aparición de estas obras, los honores del Premio Nobel, que no impidieron al escritor de Calcuta seguir entregado a la creación literaria: a la publicación de la ya mencionada novela [I]La casa y el mundo[/I] (1915-1916) se sumaron nuevos títulos como el del poemario [I]Balaka[/I] (1916) o el del drama [I]Adelfas rojas[/I] (1924), así como numerosos ensayos de contenido filosófico, pedagógico y político que, al tiempo que situaban a Tagore entre los máximos ideólogos contemporáneos de su país, le confirmaban como el escritor que supo adaptar con mayor eficacia y destreza el idioma bengalí a cualquier suerte de modalidad literaria (de hecho, Tagore no sólo impulsó su lengua vernácula como vehículo de expresión literaria, sino que contribuyó decisivamente con su obra a la modernización del lenguaje oral bengalí hablado por el pueblo).
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    En líneas generales, toda la producción literaria de Rabindranath Tagore está impregnada de un profundo pensamiento filosófico-religioso que, manifiesto mejor que en cualquier otro texto en la vocación didáctica de sus lecciones recogidas en[I]Sadhana[/I], hunde sus raíces en ese panteísmo místico presente en todos los textos sagrados que reflejan las transformaciones sociales y religiosas provocadas por el nacimiento del hinduismo (es decir, en aquellos [I]Upanishads[/I] que tanto consuelo traían a Devendranath Tagore en sus meditaciones). Sin embargo, su gran aportación a la espiritualidad hindú del siglo XX radica en la apertura de esta concepción panteísta del universo a las corrientes filosóficas y religiosas que, en el marco de otras tradiciones culturales, progresan también por senderos similares, contemplando la huella de la divinidad en esa armonía cósmica que se refleja en las leyes de la Naturaleza. La obra literaria del escritor de Calcuta (y, muy singularmente, su poesía, sobre todo la compuesta en plena madurez y recogida en los poemarios [I]Gitánjali[/I] y [I]El jardinero[/I]) se convierte así en un canto de alabanza que, a través de la vía escondida de la intuición, parte de la contemplación de la Naturaleza para intentar reflejar, por medio de una sutil musicalidad, esa armonía cósmica que anuncia el feliz reencuentro entre lo particular (el ser humano) y lo absoluto (la divinidad).


    [CENTER]Os dejo uno de sus poemas;
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    [FONT=Times][SIZE=4][COLOR=#000000][FONT=Georgia]Me dijo bajito: "Amor mío, mírame en los ojos...[/FONT][/COLOR][FONT=Georgia][/font][/SIZE][FONT=Georgia]
    [FONT=Times][SIZE=4][COLOR=#000000][FONT=Georgia]Me dijo bajito: "Amor mío, mírame en los ojos.
    "Le reñí, agria, y le dije: "Vete." Pero no se fue.
    Se vino a mí y me cogía las manos... Yo le dije: "Déjame."
    Pero no se fue.

    Puso su mejilla en mi oído. Me aparté un poco,
    me quedé mirándolo, y le dije: "¿No te da vergüenza?"
    Y no se movió. Sus labios rozaron mi mejilla. Me estremecí,
    y le dije: "¿Cómo te atreves, di?" Pero no le dio vergüenza.

    Me prendió una flor en el pelo. Yo le dije: "¡Es en vano!"
    Pero no cedía. Me quitó la guirnalda de mi cuello, y se fue.
    Y lloro y lloro, y le pregunto a mi corazón:
    "Por qué, por qué no vuelve?"[/FONT][/COLOR][FONT=Georgia][/font][/SIZE][FONT=Georgia]



    [/font][/FONT][/font][/FONT][/CENTER][FONT=Times][FONT=Georgia][FONT=Times][FONT=Georgia]
    Fuente de la biografía;
    [/font][/font][/font][/font][/FONT][/COLOR][FONT=verdana][FONT=Times][FONT=Georgia][FONT=Times][FONT=Georgia][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font]
    [FONT=verdana][FONT=verdana][FONT=verdana][FONT=verdana][FONT=Times][FONT=Georgia][FONT=Times][FONT=Georgia]
    [URL]http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=tagore-rabindranath[/URL]

    [SIZE=3][COLOR=#000000][FONT=verdana]
    Fuente del poema;
    [/FONT][/COLOR][FONT=verdana][/font][/SIZE][FONT=verdana][COLOR=#000000][SIZE=3][FONT=verdana]
    [/FONT][/SIZE][FONT=verdana][/font][/COLOR][FONT=verdana][URL]http://amediavoz.com/tagore.htm#ME%20DIJO%20BAJITO:%20AMOR%20M%CDO,%20M%CDRAME%20EN%20LOS%20OJOS[/URL]...
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    [/COLOR][SIZE=3][COLOR=#000000][FONT=verdana]
    [/FONT][/COLOR][FONT=verdana][/font][/SIZE][FONT=verdana][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font][/font]
     
    #1
  2. airesdeltiempo

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    Gracias Mamen por esta biografía del maestro Tagore poseedor de un Don maravillosamente humano. en Especial me gustan sus pensamientos y frases tan llenas de filosofía y misticismo. Dios te bendiga
     
    #2
  3. Solista

    Solista Invitado

    Gracias Carmen por compartirnos esta extensa biografía de este gran pensador y escritor. En soledad el hombre puede comprender mejor el amor y a Dios, me inspira mucho su sabiduría y sus pensamientos. Dejo algunas frases que me gustan: "Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas." "Aunque le arranques los pétalos no quitarás su belleza a la flor." "Dormía, dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir, y el servir era alegría." "Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo." "Qué pequeña eres brizna de hierba. Si, pero tengo toda la Tierra a mis pies." "Cada niño que viene al mundo nos dice: Dios aún espera del hombre."
     
    #3
  4. kique

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    Grande entre los grandes
    difícil de leerle uno se cansa.
    Solo la ausencia descansa
    y se añora sin que demandes.
    Gracias por tu trabajo y entrega. Un beso
     
    #4
  5. dulcinista

    dulcinista Poeta veterano en el Portal

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    Hola Mamen, hace muchos años,
    siendo yo todavía un niño me regalaron un libreo
    de este gran poeta hindú
    y desde entonces es de mis escritores preferidos.
    Gracias por traernos su biografía, un beso.
     
    #5
  6. OSITO LINDO

    OSITO LINDO Poeta que considera el portal su segunda casa

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    Thákur.- en sánscrito, “Deidad adorable”... es un apelativo de notoriedad religioso, que se aplican algunos varones destacados sobre todo en las letras.

    Rabindranath Tagore, poeta, filósofo, dramaturgo, músico, artista, novelista y autor de canciones que fue premiado con el Premio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose así en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento. Toda una personalidad en el mundo de las letras sobre todo del idioma Bengalí.

    Buen trabajo por traer esta biografía de tan notable escritor... todo una compilación de datos que bien valen la pena.
    Gracias por compartir.

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    #6
  7. Mamen

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    Gracias por pasar a leer, esta biografía de este gran maestro, un beso.
     
    #7
  8. Mamen

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    Gracias por pasar a leerla, un saludo.
     
    #8
  9. Mamen

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    Gracias por pasar a leer esta biografía, un beso.
     
    #9
  10. Mamen

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    Me alegra que te haya gustado,
    gracias por acompañarme en esta biografía.
    Un beso.
     
    #10
  11. Mamen

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    gracias por pasar a leer, esta biografía,
    me aleta que te haya gustado, un beso.
     
    #11
  12. Solista

    Solista Invitado

    But why? Is Very dificult? Todavía estoy leyendo...
     
    #12
  13. musador

    musador Poeta que considera el portal su segunda casa

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    Una personalidad trascendente la de este poeta, Carmen, cuya biografóa nos acercas. Me parece interesante destacar que su obra llegó a nuestro idioma traducida nada más y nada menos que por Juan Ramón Jiménez, en colaboración con su esposa Zenobia. Juan Ramón era un admirador de este poeta, y ya sabemos cuán influyente fue Juan Ramón en la poesía del siglo XX en nuestra lengua, lo que hace que esta biografía sea parte de nuestra historia literaria.
    abrazo
    j
     
    #13

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