BLANCA RÁBIDA
(Hace algún tiempo cambié mi residencia desde las orillas del Mediterráneo a las austeras, aunque hermosísimas, dehesas extremeñas. Cambié el azul luminoso e inagotable del mar y su espejo, el cielo, por las verdes praderas y las sierras a escala humana del norte de Extremadura. Ascetismo y paz a cambio de sensualidad y bullicio; pero el Mediterráneo ya ha enraizado en mi alma. Y me exige manifestar su recuerdo.)
Caduca estancia
rábida insumisa
que acumulas los silencios
perdonando su liviandad
a los murmullos del agua
Confluencia de senderos
los que vienen del oriente misterioso
los que acuden desde la luz de neón
pequeño receptáculo
de aves y lagartijas
En ti me olvido y disuelvo
soy mi eco no reflejado
canción que se hace silbido
sueño insomne de algún pájaro
rábida junto al mar dormida
Encaladamente blanca
con un blancor trascendido de la muerte
haces del silencio el leit-motiv
de cada estancia en penumbra
dejando libre en su vuelo el latido de la fuente
Circuncentro de eternidades
que nacen en horizontes azules
-el cielo el mar y mis ojos enamorados-
y definen la muralla floral
-pitas adelfas y salvia fresca-
que te protege.
El mar en perenne arrullo
te sirve de contrapunto
se encrespa en vana caricia
y se humilla rechazado
dejandote orlas de espuma
Blanca y humilde rábida
eres ya nostalgia y sueño
con sutiles hilos de seda
cual cables de recio acero
me apresas en la distancia.
(Hace algún tiempo cambié mi residencia desde las orillas del Mediterráneo a las austeras, aunque hermosísimas, dehesas extremeñas. Cambié el azul luminoso e inagotable del mar y su espejo, el cielo, por las verdes praderas y las sierras a escala humana del norte de Extremadura. Ascetismo y paz a cambio de sensualidad y bullicio; pero el Mediterráneo ya ha enraizado en mi alma. Y me exige manifestar su recuerdo.)
Caduca estancia
rábida insumisa
que acumulas los silencios
perdonando su liviandad
a los murmullos del agua
Confluencia de senderos
los que vienen del oriente misterioso
los que acuden desde la luz de neón
pequeño receptáculo
de aves y lagartijas
En ti me olvido y disuelvo
soy mi eco no reflejado
canción que se hace silbido
sueño insomne de algún pájaro
rábida junto al mar dormida
Encaladamente blanca
con un blancor trascendido de la muerte
haces del silencio el leit-motiv
de cada estancia en penumbra
dejando libre en su vuelo el latido de la fuente
Circuncentro de eternidades
que nacen en horizontes azules
-el cielo el mar y mis ojos enamorados-
y definen la muralla floral
-pitas adelfas y salvia fresca-
que te protege.
El mar en perenne arrullo
te sirve de contrapunto
se encrespa en vana caricia
y se humilla rechazado
dejandote orlas de espuma
Blanca y humilde rábida
eres ya nostalgia y sueño
con sutiles hilos de seda
cual cables de recio acero
me apresas en la distancia.
Última edición: