Gonvedo
Poeta asiduo al portal
Siento como la sangre arrastra mi tristeza,
y, a veces, el dolor de un recuerdo me acerca
de nuevo al paraíso, y vuelvo a ese segundo de luz
entre tinieblas, a ese espejo poblado de fantasmas,
donde el ojo marchito busca
en los oscuros rincones la música del aire.
Acomodo las sombras y enjuago mis estigmas,
arteriales torrentes de coral trepan a mi pecho
desde el sol naciente de mi infancia,
mientras un planeta se enfría y la noche inmóvil
gravita sobre la espina dorsal del universo.
Y lloro, lloro porque mi tristeza se aleja sin mirarme.
y, a veces, el dolor de un recuerdo me acerca
de nuevo al paraíso, y vuelvo a ese segundo de luz
entre tinieblas, a ese espejo poblado de fantasmas,
donde el ojo marchito busca
en los oscuros rincones la música del aire.
Acomodo las sombras y enjuago mis estigmas,
arteriales torrentes de coral trepan a mi pecho
desde el sol naciente de mi infancia,
mientras un planeta se enfría y la noche inmóvil
gravita sobre la espina dorsal del universo.
Y lloro, lloro porque mi tristeza se aleja sin mirarme.