Desde otro rincón de la casa
todo es diferente.
Los sentimientos están colocados
en otro sitio,
y el cuerpo los percibe con otra luz.
Mis ojos reciben colores rojos y naranjas,
el olor a azahar
se cuela ingenuo por la ventana,
y la higuera exhibe sus frutos
con la humedad en su base.
Me coloco a distancia
de los recuerdos pasados,
hoy me sabe todo a irrealidad;
sutil es lo que siento.
Es como querer conservar un sueño bonito
aunque estés despierta.
Es ver todo lo valioso
que hay en mi mundo
cuando puedes perderlo.
Es vivir la vida
en cada momento.
Como los niños apuran
los días últimos del verano
aferrándose a sus charlas y sus juegos.
El presente es tan suave
y tan intenso
que no “respiro”
por miedo a perderlo.
todo es diferente.
Los sentimientos están colocados
en otro sitio,
y el cuerpo los percibe con otra luz.
Mis ojos reciben colores rojos y naranjas,
el olor a azahar
se cuela ingenuo por la ventana,
y la higuera exhibe sus frutos
con la humedad en su base.
Me coloco a distancia
de los recuerdos pasados,
hoy me sabe todo a irrealidad;
sutil es lo que siento.
Es como querer conservar un sueño bonito
aunque estés despierta.
Es ver todo lo valioso
que hay en mi mundo
cuando puedes perderlo.
Es vivir la vida
en cada momento.
Como los niños apuran
los días últimos del verano
aferrándose a sus charlas y sus juegos.
El presente es tan suave
y tan intenso
que no “respiro”
por miedo a perderlo.