marquelo
Negrito villero
Sí, fue una movilización de espadas
una caterva hecha edificio lejos de los cráneos que analizan
la democratización del psicoanalisis en los albergues de paso
lejos de la invitación de las barajas de cartas/
mi carne sustantiva
escapa de una presión gravitacional/
mi lucidez es caos sobre tus ojos
sobre el papel que pasa de mano en mano
y termina carbonizada por pseudos poetas y vinos baratos,
y no se trata de una imagen sino de la extensión de la experiencia
en los anteojos.
Ayer fui como yo tan alto como nací tan oscuro como la ignorancia.
Hoy soy otro dimensionado por las anfetaminas
y el nivel toxicomano que llega de parada en parada en las líneas nocturnas
del metro,
poetrasto amoratado por la golpiza del péndulo
por la suma de todo el cielo agitado hecha manos y piernas
militarizados en mi cintura
y en la más fina hebra de mi sombra,
porque estos versos estériles alejados del bien y del mal
no queman ni las enaguas ni los encajes expuestos en amarillentos
panelas publicitarios,
me cago en mis versos.
una caterva hecha edificio lejos de los cráneos que analizan
la democratización del psicoanalisis en los albergues de paso
lejos de la invitación de las barajas de cartas/
mi carne sustantiva
escapa de una presión gravitacional/
mi lucidez es caos sobre tus ojos
sobre el papel que pasa de mano en mano
y termina carbonizada por pseudos poetas y vinos baratos,
y no se trata de una imagen sino de la extensión de la experiencia
en los anteojos.
Ayer fui como yo tan alto como nací tan oscuro como la ignorancia.
Hoy soy otro dimensionado por las anfetaminas
y el nivel toxicomano que llega de parada en parada en las líneas nocturnas
del metro,
poetrasto amoratado por la golpiza del péndulo
por la suma de todo el cielo agitado hecha manos y piernas
militarizados en mi cintura
y en la más fina hebra de mi sombra,
porque estos versos estériles alejados del bien y del mal
no queman ni las enaguas ni los encajes expuestos en amarillentos
panelas publicitarios,
me cago en mis versos.