Que te puedo decir, las cosas fueron por caminos inesperados. Tuve y perdí, viví y morí. Caminamos en la víspera del fin, casi que puedo sentir el aire sacro de ahí arriba. Oh, no; no quiero pensar en ir abajo, ni en no ir, sólo en como la vehemente corriente del destino me arrastró y adentró en sus manos. ¿Dios? Ahí nos veremos supongo, la fina linea que nos separaba se está por romper, nuestras presencias se cruzarán y por fin nos diremos el uno al otro alguna que otra cosa que nos teníamos guardada...
No te culpo, yo tampoco a los 6 años podía llegar a pronosticar que me iba a encontrar al borde del abismo, deseando saltar y no retroceder, arrojarme al negro vacío del que espero, las manos del Padre me rescaten.
La vida no tiene ningún sentido intrínseco, aunque supongo que eso, dada esa vivacidad que siempre te fue característica, ya lo sabías...
Tampoco pretendo desesperanzarte con esto, pero sabes que yo no suelo mentir, ¿no?; bueno, a veces, no te puedo mentir.
La vida no es negra y posee muchos matices que deberían servir de motor de vida y de sobra, pero en mí evidentemente el motor vino fallado desde el principio, y de esa forma, no hay remedios ni razones que puedan hacerlo funcionar, ¿ni nada?. Cuando esté parado frente a Dios me voy a acordar de todas las cosas que me debe, supongo que tendremos una larga conversación, y me reiré de las cosas mundanas que hoy nos tienen preocupados, como el estúpido orgullo, el egoísmo, la incomprensión, la maldad.. Te extraño, y más te extrañaré cuando naufrague en los mares inciertos de la muerte, pero algo me dicee que allí estaré bien.
¿YHWH? Mucho gusto, yo soy Hernán, y vengo para no volver.
No te culpo, yo tampoco a los 6 años podía llegar a pronosticar que me iba a encontrar al borde del abismo, deseando saltar y no retroceder, arrojarme al negro vacío del que espero, las manos del Padre me rescaten.
La vida no tiene ningún sentido intrínseco, aunque supongo que eso, dada esa vivacidad que siempre te fue característica, ya lo sabías...
Tampoco pretendo desesperanzarte con esto, pero sabes que yo no suelo mentir, ¿no?; bueno, a veces, no te puedo mentir.
La vida no es negra y posee muchos matices que deberían servir de motor de vida y de sobra, pero en mí evidentemente el motor vino fallado desde el principio, y de esa forma, no hay remedios ni razones que puedan hacerlo funcionar, ¿ni nada?. Cuando esté parado frente a Dios me voy a acordar de todas las cosas que me debe, supongo que tendremos una larga conversación, y me reiré de las cosas mundanas que hoy nos tienen preocupados, como el estúpido orgullo, el egoísmo, la incomprensión, la maldad.. Te extraño, y más te extrañaré cuando naufrague en los mares inciertos de la muerte, pero algo me dicee que allí estaré bien.
¿YHWH? Mucho gusto, yo soy Hernán, y vengo para no volver.