marquelo
Negrito villero
dedicado
Tu cuerpo distanciado del aire
como una levedad que evita caer
en los claustros más añejos de las horas.
Y la espera
determinada por toda
esa expectativa que rodó coloreando
la sombra más asustada de la tarde
y el ojo blanco de las botellas/
todo fue sopor, vapor de pulmones, como una olla a presión
que grita desde los intestinos de la calma
y tu destreza para esquivar todos esos naipes de las manos
que ejecutaron a las puertas más flexibles de la casa.
¿A qué mitología heroíca pertenece tu beso, tus inconmensurables hojas
que brotan de tus pestañas, delicadas, como sueño primitivo
en las laderas del cielo?
pero ahora la espera es diminuta a lado de la casa
cuando las sombras se desvanecen cuando se abren todas las puertas,
y una oración interminable ata todos los árboles al regazo de tu nombre
o a la palabra que empieza a cosquillear en tus oídos
como una pluma que hace reir a todo el tormento aislado de la nada...
Tu cuerpo distanciado del aire
como una levedad que evita caer
en los claustros más añejos de las horas.
Y la espera
determinada por toda
esa expectativa que rodó coloreando
la sombra más asustada de la tarde
y el ojo blanco de las botellas/
todo fue sopor, vapor de pulmones, como una olla a presión
que grita desde los intestinos de la calma
y tu destreza para esquivar todos esos naipes de las manos
que ejecutaron a las puertas más flexibles de la casa.
¿A qué mitología heroíca pertenece tu beso, tus inconmensurables hojas
que brotan de tus pestañas, delicadas, como sueño primitivo
en las laderas del cielo?
pero ahora la espera es diminuta a lado de la casa
cuando las sombras se desvanecen cuando se abren todas las puertas,
y una oración interminable ata todos los árboles al regazo de tu nombre
o a la palabra que empieza a cosquillear en tus oídos
como una pluma que hace reir a todo el tormento aislado de la nada...