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Brújula

Lord Vélfragor

Poeta adicto al portal
Delirio etílico compartido,
por feroces monstruos,
que devoran corazones absolutos,
en siniestras butacas,
referidas al cinema...

Con cláusulas abismales,
de firmas sangrantes,
por cumplir un reto,
que absorba las fidelidades,
transformando unas celosas estrellas,
en musas abstractas...

Dormidos en toneles,
con el olor del vino añejado,
con la raíz del miedo,
fermentándose en su ingratitud,
al saber que las sombras comen,
al saber que las sombras escuchan
y yo estoy entre ellas...

Con la nieve perdida,
con el fuego en las venas,
que derrita la culpa,
convertida en promesa,
de raudales conquistados...

Que se sirva al divagar,
entre hongos y esferas,
con el veneno de dioses,
arrancarme el corazón del pecho,
sin daga de obsidiana,
solo con garras...

Protestades absolutas,
rendidas en hoyos negros,
causando las lágrimas,
de espadas dejadas,
con lanza atravesada,
al pie de garganta,

Almas mojadas,
con claveles de desdicha,
que desfilan orgullosos,
como si de su tristeza,
dependiera la existencia,

Basados en falacias,
con cuero de toro,
cornamenta de unicornio,
que no sana la herida,
con Fe perdida,
en lo que ya no será,

¡Mienten las runas!
con el humeante Vulcano,
caído de estrellas,
perdiendo la Luna...

Caer y caer,
entre fango y lodo,
para levantar el vuelo,
con ánimos a contra viento,
la marea no para,
el oleaje no cesa,

Dulces delicias,
entre espuma nocturna,
que servirá a mi corona,
con la esmeralda del océano,
con el oro del Sol,
astro confuso... ardiente...

Mirad las alas torcidas,
que por mas que blanquean,
son negro profundo,
tal es mi propia alma,
que se yergue orgullosa...

¡Desvaríos! ¡Alucinaciones!
con el roncar de los truenos,
con la misma tendencia,
a ser asesino,
a ser tú amante...

Con delicados sonetos,
me meto en tu cama,
para terminar enlazado,
con tu sexo perfumado,
dejando mí huella,
entre tus muslos preciosos,

¡Arriba! ¡Que nada detiene!
él vorágine exilio,
el cuál hoy me condeno,
lejos de todos y más de ella,
para no perecer entre seda,
con los capullos de rosa,
que estallan en pétalos...

Como esquirlas sangrientas,
que devoren mi sangre,
coagulando el tumor,
de saberme imperfecto,
controlando la magia,
descarriando la locura...

Enfermas profecías,
saldrán de esta boca,
que más odio no puede,
porque sería imposible pararlo,
a Él que ni Dios ni Diablo importa...

Libaremos en su nombre,
siendo Dos siendo Uno,
sin perder el mortal abrazo,
que raspe por siempre el firmamento,
con la firma blanquecina,
que ampare en tus labios,

Pecado mórbido,
pecado sublime,
al estallar por siempre,
bajo tu mirada deseosa,
con manos hábiles...

¡Ah bendita erección!
Bendita elección,
yacer entre nubes,
y morir.... morir solo un segundo...

¡Ojos bien cerrados!
apretando del cuello el destino,
que domé desde siempre,
con collar de castigo,
cuál si fuera solo un ente canino...

Piérdete en mis ojos,
que yo me perderé,
en un sitio cálido,
ahí... si ahí...

Entre locuras etílicas,
entre desvaríos drogados....
pero la droga que ansío,
será por siempre...

El calor de tus labios....
zona sur, zona norte,
Centro perfecto...

¡Tú!

L.V.

 
Mi querido Lord, la brújula parece embriagada ante tal perfúme, sus versos siempre son una lucha contra el corazón latiente, aquel que siempre termina postrado a los pies de la herida que sangra.
Besos nocturnos que lleguen en silencio, estrellas al vino añejo, aquel que a veces nos hace sentir moribundos.
 
Delirio etílico compartido,
por feroces monstruos,
que devoran corazones absolutos,
en siniestras butacas,
referidas al cinema...

Con cláusulas abismales,
de firmas sangrantes,
por cumplir un reto,
que absorba las fidelidades,
transformando unas celosas estrellas,
en musas abstractas...

Dormidos en toneles,
con el olor del vino añejado,
con la raíz del miedo,
fermentándose en su ingratitud,
al saber que las sombras comen,
al saber que las sombras escuchan
y yo estoy entre ellas...

Con la nieve perdida,
con el fuego en las venas,
que derrita la culpa,
convertida en promesa,
de raudales conquistados...

Que se sirva al divagar,
entre hongos y esferas,
con el veneno de dioses,
arrancarme el corazón del pecho,
sin daga de obsidiana,
solo con garras...

Protestades absolutas,
rendidas en hoyos negros,
causando las lágrimas,
de espadas dejadas,
con lanza atravesada,
al pie de garganta,

Almas mojadas,
con claveles de desdicha,
que desfilan orgullosos,
como si de su tristeza,
dependiera la existencia,

Basados en falacias,
con cuero de toro,
cornamenta de unicornio,
que no sana la herida,
con Fe perdida,
en lo que ya no será,

¡Mienten las runas!
con el humeante Vulcano,
caído de estrellas,
perdiendo la Luna...

Caer y caer,
entre fango y lodo,
para levantar el vuelo,
con ánimos a contra viento,
la marea no para,
el oleaje no cesa,

Dulces delicias,
entre espuma nocturna,
que servirá a mi corona,
con la esmeralda del océano,
con el oro del Sol,
astro confuso... ardiente...

Mirad las alas torcidas,
que por mas que blanquean,
son negro profundo,
tal es mi propia alma,
que se yergue orgullosa...

¡Desvaríos! ¡Alucinaciones!
con el roncar de los truenos,
con la misma tendencia,
a ser asesino,
a ser tú amante...

Con delicados sonetos,
me meto en tu cama,
para terminar enlazado,
con tu sexo perfumado,
dejando mí huella,
entre tus muslos preciosos,

¡Arriba! ¡Que nada detiene!
él vorágine exilio,
el cuál hoy me condeno,
lejos de todos y más de ella,
para no perecer entre seda,
con los capullos de rosa,
que estallan en pétalos...

Como esquirlas sangrientas,
que devoren mi sangre,
coagulando el tumor,
de saberme imperfecto,
controlando la magia,
descarriando la locura...

Enfermas profecías,
saldrán de esta boca,
que más odio no puede,
porque sería imposible pararlo,
a Él que ni Dios ni Diablo importa...

Libaremos en su nombre,
siendo Dos siendo Uno,
sin perder el mortal abrazo,
que raspe por siempre el firmamento,
con la firma blanquecina,
que ampare en tus labios,

Pecado mórbido,
pecado sublime,
al estallar por siempre,
bajo tu mirada deseosa,
con manos hábiles...

¡Ah bendita erección!
Bendita elección,
yacer entre nubes,
y morir.... morir solo un segundo...

¡Ojos bien cerrados!
apretando del cuello el destino,
que domé desde siempre,
con collar de castigo,
cuál si fuera solo un ente canino...

Piérdete en mis ojos,
que yo me perderé,
en un sitio cálido,
ahí... si ahí...

Entre locuras etílicas,
entre desvaríos drogados....
pero la droga que ansío,
será por siempre...

El calor de tus labios....
zona sur, zona norte,
Centro perfecto...

¡Tú!

L.V.

El corazon late y se funde un espacio de sensaciones
que llevan a ese instante de transmutaciones deseadas.
mejor soñadas. felicidades. excelente.
 

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