El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Termina otro día pesado en Buenos Aires,
donde el progreso transformó la paz pampeana en barbarie.
En el afiche esta Gardel,
Tal vez se ríe de nosotros.
De mirarlo distraído,
una motito de reparto andando sobre la vereda casi me hace moco
La verdad que hay días que no veo la hora de tirarme a la catrera...
Allí a veces sueño que estamos locos.
Que saludamos cortesmente al vecino.
Que salimos a la calle con los cordones atados y el cerebro puesto.
Que tiramos los papeles en el cesto.
Que sube una embarazada al omnibus y los dormidos de siempre,
se agarran a piñas por darle el asiento.
Que los que suben al tren dejan que bajen los de arriba primero.
Que la gente no mira las pizarras de las casas de cambio
a ver como puede joder más al prójimo.
Que nos reproducimos como conejos, en paz.
Sin criticar ni hablar mal de nadie.
Que no mandamos a cualquier lado a la gente que nos pregunta:
¿dónde queda tal calle?
Que pedimos perdón y damos las gracias.
Que no tocamos bocina,
ni estacionamos frente a las rampas para discapacitados.
Ni dejamos que el pichicho ensucie la vereda ajena.
Que no opinamos de lo que no sabemos.
Que no le echamos la culpa al otro...
En fin...
Ahí pasa otra vez el tarado de la moto.
Me voy a dormir.
A veces...
A veces me acuesto y sueño que estoy loco,
y en mi sueño estoy tan loco,
que todavía sueño.
(2004)
donde el progreso transformó la paz pampeana en barbarie.
En el afiche esta Gardel,
Tal vez se ríe de nosotros.
De mirarlo distraído,
una motito de reparto andando sobre la vereda casi me hace moco
La verdad que hay días que no veo la hora de tirarme a la catrera...
Allí a veces sueño que estamos locos.
Que saludamos cortesmente al vecino.
Que salimos a la calle con los cordones atados y el cerebro puesto.
Que tiramos los papeles en el cesto.
Que sube una embarazada al omnibus y los dormidos de siempre,
se agarran a piñas por darle el asiento.
Que los que suben al tren dejan que bajen los de arriba primero.
Que la gente no mira las pizarras de las casas de cambio
a ver como puede joder más al prójimo.
Que nos reproducimos como conejos, en paz.
Sin criticar ni hablar mal de nadie.
Que no mandamos a cualquier lado a la gente que nos pregunta:
¿dónde queda tal calle?
Que pedimos perdón y damos las gracias.
Que no tocamos bocina,
ni estacionamos frente a las rampas para discapacitados.
Ni dejamos que el pichicho ensucie la vereda ajena.
Que no opinamos de lo que no sabemos.
Que no le echamos la culpa al otro...
En fin...
Ahí pasa otra vez el tarado de la moto.
Me voy a dormir.
A veces...
A veces me acuesto y sueño que estoy loco,
y en mi sueño estoy tan loco,
que todavía sueño.
(2004)