Armando Gómez
Poeta recién llegado
Dejar de figurar por el saberse eterno
Es como apagar la luz al final del túnel porque el cuerpo habla
Y el mió me daba discursos como un buen dictador
Mi mente es un anarquista y mi alma un diplomático
Y yo en el medio discutiendo con esos vacíos, esas paradojas y esos zapatos rotos qué aún no se van a ir
Busca el instante
A delegar los mensajes internos
A con amor mental encender la llama
Y saber que si fue supeditado es porque no soy tan detallista como mi rol de poeta grita
La excentricidad es una trampa de ratones qué ni queso trae
El reflejo vive de impertinencia, de valor y de aquel odio de rendirse porque ya no sos vos más
Por ese "contame algo", del qué se sujetan qué si un amigo se va otra vez vuelve el abismo a acariciar con dramas elicios
Te hablé de la llama mía que se hizo hoguera
Aquella violeta del sujetarse en la nada de un saber, entender que el ego aleja
Y qué el ser une, pero tal vez uno tan grande no tanto
De las charlas propias del perderse en ese absurdo qué cobija al pobre y al rico incomoda por cálido
Sin querer como siempre, ahora quiero reclamar lo que me toca
El atento y simple
El renco y pulcro
El loco y sincero
La oportunidad de estar y estar tranquilo, como cuando estaba tan enamorado de la vida que absolutamente todo tenía conexión
Es como apagar la luz al final del túnel porque el cuerpo habla
Y el mió me daba discursos como un buen dictador
Mi mente es un anarquista y mi alma un diplomático
Y yo en el medio discutiendo con esos vacíos, esas paradojas y esos zapatos rotos qué aún no se van a ir
Busca el instante
A delegar los mensajes internos
A con amor mental encender la llama
Y saber que si fue supeditado es porque no soy tan detallista como mi rol de poeta grita
La excentricidad es una trampa de ratones qué ni queso trae
El reflejo vive de impertinencia, de valor y de aquel odio de rendirse porque ya no sos vos más
Por ese "contame algo", del qué se sujetan qué si un amigo se va otra vez vuelve el abismo a acariciar con dramas elicios
Te hablé de la llama mía que se hizo hoguera
Aquella violeta del sujetarse en la nada de un saber, entender que el ego aleja
Y qué el ser une, pero tal vez uno tan grande no tanto
De las charlas propias del perderse en ese absurdo qué cobija al pobre y al rico incomoda por cálido
Sin querer como siempre, ahora quiero reclamar lo que me toca
El atento y simple
El renco y pulcro
El loco y sincero
La oportunidad de estar y estar tranquilo, como cuando estaba tan enamorado de la vida que absolutamente todo tenía conexión