daniel amaya
Poeta fiel al portal
Te busco como un dolor
que reconoce la noche
en tinieblas frías y amargas,
estas posada en una esquina
de piedras oculta ,
amada con avidez
en un tálamo espectral,
vigía con salacidad
guaridas de terciopelo,
pesas los caminos
con mano de roble.
Después de la difusa puerta
un riachuelo lleva consigo
arcas de papel con nombres,
a un lago espeso
como lágrimas que cuentan
historias…
la nostalgia graba en su piel
recuerdos de caminos espinosos,
porque todos han de arroparse
con el aroma de la tristeza.
Todo se acaba…
Te busco, dentro
en mis ojos que vieron
pasar trenes al alba
y al ocaso justo,
hay ojos y sonrisas
en pisos y paredes
y un torbellino de voces
que quebrantan al oído,
el recuerdo se hace un espiral
anudando el corazón,
el pasado es una pared con cuadros
de árboles bifrontes,
de nubes llevando memorias
al tiempo le sobra camino…
que reconoce la noche
en tinieblas frías y amargas,
estas posada en una esquina
de piedras oculta ,
amada con avidez
en un tálamo espectral,
vigía con salacidad
guaridas de terciopelo,
pesas los caminos
con mano de roble.
Después de la difusa puerta
un riachuelo lleva consigo
arcas de papel con nombres,
a un lago espeso
como lágrimas que cuentan
historias…
la nostalgia graba en su piel
recuerdos de caminos espinosos,
porque todos han de arroparse
con el aroma de la tristeza.
Todo se acaba…
Te busco, dentro
en mis ojos que vieron
pasar trenes al alba
y al ocaso justo,
hay ojos y sonrisas
en pisos y paredes
y un torbellino de voces
que quebrantan al oído,
el recuerdo se hace un espiral
anudando el corazón,
el pasado es una pared con cuadros
de árboles bifrontes,
de nubes llevando memorias
al tiempo le sobra camino…