Saciada la oración del ciego vientre
quiere, tras agotar el dulce yerro,
hüir de la lujuria y del encierro,
al tiempo que su fino ajuar encuentre.
Su anular ceñirá el consorte oro,
y el cuello un dije, cual dorado niño,
así obra el corroído y arduo aliño,
se arropa toda sin hallar decoro.
Y a pesar que la culpa al trote espuele
cabecita procaz, vendrá afanosa
por el dolor que tan gustoso duele.
De su boca el carmín dará donosa,
luego, y antes que el bajo sol se cuele
levantará el telón, mamá y esposa.
quiere, tras agotar el dulce yerro,
hüir de la lujuria y del encierro,
al tiempo que su fino ajuar encuentre.
Su anular ceñirá el consorte oro,
y el cuello un dije, cual dorado niño,
así obra el corroído y arduo aliño,
se arropa toda sin hallar decoro.
Y a pesar que la culpa al trote espuele
cabecita procaz, vendrá afanosa
por el dolor que tan gustoso duele.
De su boca el carmín dará donosa,
luego, y antes que el bajo sol se cuele
levantará el telón, mamá y esposa.
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